Un estudiante de Historia de 24 años fue arrestado por la Policía Federal tras amenazar con volar una sinagoga y fusilar a los sobrevivientes en una transmisión en vivo. El caso destapó el accionar en el país de la organización criminal transnacional «764», una red de extrema derecha clasificada por el FBI como «depredadores cibernéticos» que capta adolescentes para extorsionarlos, exigirles que escriban consignas con su propia sangre y forzarlos a la autolesión.
La Unidad Antiterrorista de la Policía Federal Argentina (PFA) desarticuló una de las tramas criminales más oscuras y complejas del último tiempo en la provincia de Santa Fe. Bajo un absoluto hermetismo judicial, los detectives detuvieron en la ciudad de Rosario a un joven universitario de 24 años, alumno de la carrera de Historia de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quien operaba como la terminal local de una red terrorista de escala global abocada al sadismo, el supremacismo y la captación coercitiva de menores de edad en plataformas virtuales.

La investigación penal preparatoria se inició formalmente tras la detección de un correo electrónico intimidatorio de extrema gravedad institucional dirigido de forma directa a un templo religioso de la colectividad judía. En el texto del mail, el sospechoso detallaba con fría precisión un plan para colocar un artefacto explosivo en la sinagoga, transmitir en tiempo real la detonación a través de canales de internet y, posteriormente, ejecutar con armas de fuego a quienes lograran sobrevivir al atentado inicial. Los peritos antiterroristas detectaron que el detenido buscaba emular de forma exacta las masacres masivas perpetradas por los terroristas supremacistas Anders Breivik (quien asesinó a 77 personas en Noruega en 2011) y Brenton Tarrant (responsable de la masacre de 51 fieles en mezquitas de Nueva Zelanda en 2019).
Nihilismo misántropo y la subcultura criminal del «764»
El análisis técnico del mensaje permitió a los agentes federales identificar la simbología y los códigos lingüísticos de la organización criminal «764». Se trata de una red internacional de matriz neonazi, satánica y nihilista que el FBI norteamericano introdujo en sus máximas categorías de alerta bajo la calificación de «depredadores cibernéticos». El grupo utiliza internet de forma coordinada para reclutar adolescentes vulnerables, a quienes someten a extorsiones extremas y chantajes para obligarlos a infligirse cortes en el cuerpo o someterse a actos de explotación sexual.
En el correo electrónico interceptado, el estudiante rosarino incorporó de manera reiterada la consigna internacional «No Lives Matter» (Ninguna vida importa), una declaración de principios misántropa y radical utilizada en los foros más oscuros de la web profunda (dark web) para promover e incentivar masacres indiscriminadas y el desprecio absoluto por la integridad humana.

El «Consejo del Terror» y los mensajes escritos con sangre
Junto con las amenazas de bomba, el detenido adjuntó un enlace de acceso a un grupo cerrado de la plataforma Telegram que él mismo integraba y que registraba actividad constante. Los peritos de la PFA que lograron infiltrar el canal se encontraron con un catálogo de horror digital: usuarios de diversas partes del mundo compartiendo imágenes de sadismo explícito, mutilaciones y videos de contenido audiovisual calificado como gore.
Uno de los hallazgos más alarmantes del expediente fue la constatación de la práctica denominada «blood writing» (escritura de sangre). Los líderes de la red exigen a sus adeptos realizarse profundas incisiones autoinfligidas para luego, utilizando la sangre emanada de sus heridas, escribir en hojas o paredes los nombres de sus referentes virtuales o frases ligadas al entorno digital del grupo. En uno de los archivos secuestrados en poder del detenido se observa un papel con la leyenda en inglés «ASSASIN Made me relapse» (Asesino me hizo recaer), flanqueada por una huella dactilar ensangrentada, una carita sonriente y un pentagrama esotérico invertido dentro de un círculo.

“Es real. Detrás de esos usuarios hay personas. Por ahora son usuarios virtuales, pero la intención es identificar a cada uno de ellos”, confió un alta fuente de la investigación judicial, confirmando que la PFA ya remitió los datos filiatorios y las direcciones IP recopiladas a las sedes de Interpol para coordinar detenciones internacionales.
Las pericias informáticas permitieron incautar un documento organizativo de vital importancia titulado «764 LISTA PÚBLICA». El escrito funciona como un organigrama formal de la banda criminal a nivel mundial y detalla los siguientes rangos jerárquicos:
- Un «Propietario» de los servidores.
- Un «Líder» general de la estructura.
- Cuatro usuarios catalogados como «Líderes del Terror».
- Tres perfiles que conforman el denominado «Consejo del Terror».
- Dos «Oficiales de Relaciones Públicas» (encargados de la captación y el marketing digital de la red).
- Diecinueve «Miembros» activos con roles asignados en distintos países.
Alerta máxima en los campus universitarios nacionales
La captura del estudiante de Historia en Rosario no se trata de un hecho aislado en el territorio nacional. Los analistas de seguridad del Ministerio de Seguridad confirmaron que, en lo que va del año 2026, ya se radicaron y judicializaron cuatro amenazas idénticas vinculadas a la red internacional 764 en la Argentina. Los investigadores manifestaron su preocupación ante un patrón recurrente: la mayoría de estas intimidaciones y planes de atentados tuvieron como blanco estratégico e institucional a diferentes universidades públicas del país, lo que obligó a reforzar los esquemas de ciberpatrullaje de las fuerzas federales sobre los entornos educativos.








