Dylan Uriel Escalada fue detenido tras casi un año de fuga, acusado de participar en el asesinato del joven durante una sangrienta disputa narco en la villa Las Antenas. El arresto se logró gracias al aviso del propio padre de la víctima, quien descubrió que el sospechoso había regresado al barrio.
La violenta disputa territorial por el control del narcomenudeo en el corazón de La Matanza sumó un capítulo clave. En las últimas horas, la Policía bonaerense logró capturar a Dylan Uriel Escalada, alias “Toro”, quien permanecía prófugo desde hacía meses con un pedido de captura nacional e internacional. El joven está imputado como uno de los autores materiales del crimen de Nahuel Beltrán, ocurrido a mediados de 2025.
Con la caída de Escalada, la Justicia provincial da por desarticulada a la cúpula de la organización criminal que atemorizaba a los vecinos de la villa Las Antenas, en la localidad de Lomas del Mirador. Previamente, la Policía ya había arrestado a los otros dos eslabones jerárquicos de la banda: Jorge Luis Melgarejo, apodado “El Gordo Coca”, y Matías Ramón Junco, conocido en el ambiente como “Ojo”, este último detenido a finales de julio de 2025.
Emboscada, agonía y una guerra por el territorio
El sangriento episodio que desencadenó la investigación judicial ocurrió el 6 de julio de 2025. Aquel día, una feroz balacera rompió la calma de la villa Las Antenas. Beltrán quedó en el medio de la línea de fuego y recibió múltiples impactos de bala. Si bien fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, el joven no logró recuperarse de la gravedad de las heridas y falleció once días después, el 17 de julio de 2025.
A partir del análisis de las cámaras de seguridad del barrio y la recolección de testimonios clave, la Policía logró identificar rápidamente a los tiradores, ubicando a Escalada como uno de los más activos. La instrucción judicial, a cargo de la Fiscalía de Homicidios, determinó de inmediato el trasfondo del ataque: una cruenta “guerra por el control del territorio” entre bandas rivales dedicadas a la venta de estupefacientes que utilizaban la violencia armada como método de intimidación para dominar los pasillos del asentamiento.

El regreso del prófugo y el aviso clave de la familia
A pesar de tener el cerco policial encima tras las detenciones de sus cómplices, “Toro” Escalada logró esquivar a las autoridades durante casi un año. La orden de captura internacional no había arrojado resultados positivos hasta que el sospechoso cometió el error de regresar a la zona donde perpetró el crimen.
Según informó el portal Primer Plano On Line, el avance definitivo se dio gracias al compromiso de la familia de la víctima. El propio padre de Nahuel Beltrán detectó la presencia del asesino de su hijo en el barrio y se presentó de forma espontánea ante la Fiscalía para alertar la situación.
Ante esto, el fiscal a cargo del caso, Diego Rulli, ordenó de inmediato montar un operativo de vigilancia encubierta. Efectivos policiales vestidos de civil comenzaron a patrullar la cuadrícula hasta que lograron divisar al sospechoso. Al verse cercado por los agentes, Escalada intentó escapar y refugiarse en una vivienda abandonada de tres pisos, ubicada en la intersección de las calles O’Gorman y Las Heras, pero terminó siendo reducido.
Operativo cerrojo y una pena en expectativa de prisión perpetua
El procedimiento que culminó con la captura del último prófugo estuvo supervisado por el comisario Patricio Miño, titular de la comisaría 4ª de Lomas del Mirador. En el despliegue participó personal del Gabinete Técnico Operativo, agentes del área de Delitos Complejos y efectivos del Comando de Patrullas Norte de La Matanza. Tras pasar la noche incomunicado, Escalada fue trasladado durante la mañana del jueves a la sede judicial para ser indagado, instancia en la que se negó a declarar ante el fiscal.
Con los tres principales acusados tras las rejas, la Fiscalía espera avanzar firmemente en las próximas semanas hacia la elevación a juicio de la causa. El Ministerio Público Fiscal cuenta con un contundente paquete de pruebas que incluye grabaciones de video, declaraciones de testigos y peritajes balísticos.
Debido a la gravedad de las calificaciones, el panorama judicial para los tres detenidos es extremadamente complejo. Junco, Melgarejo y Escalada enfrentan una dura imputación penal por los delitos de:
- Homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas
- Tenencia ilegal de armas de guerra
- Comercialización de estupefacientes
Según consta en el expediente de la instrucción fiscal, la banda operaba con roles estrictamente definidos y, por el concurso de los delitos imputados, la pena en expectativa para los tres acusados es la de prisión perpetua. Si bien los investigadores dan por desmantelada la estructura principal, el juzgado mantiene abiertas líneas de investigación secundarias para determinar si existen colaboradores o remanentes de la organización aún activos en la zona.







