El insólito hecho fue denunciado esta semana por autoridades de la Escuela Secundaria Cecilio Ávila. Los dispositivos faltaban desde diciembre, pero tras un arqueo interno, confirmaron el robo.
Una situación tan desconcertante como preocupante mantiene en alerta a la comunidad educativa de Rawson. Esta semana, una docente de apellido Toledo radicó la denuncia en la Comisaría 36ta tras constatar la desaparición de 14 matafuegos del interior del establecimiento ubicado en la intersección de calles Rodas y Las Cañitas.
Cronología de un «vaciado» silencioso
Según fuentes policiales, el faltante se detectó originalmente en diciembre pasado durante un inventario de cierre de año. En aquel momento, los extintores —que estaban resguardados en la zona de la biblioteca— ya no estaban en sus puestos. Sin embargo, en la institución se manejó inicialmente la hipótesis de que habían sido retirados para mantenimiento o recarga.
Al reiniciar las actividades y consultar con todo el personal, se confirmó la peor sospecha: nadie los había retirado oficialmente. Ante la falta de respuestas internas, las autoridades escolares dieron por sentado que fueron sustraídos.
Sin rastros de violencia
Un detalle que desconcierta a los investigadores de la UFI Delitos contra la Propiedad es que no se hallaron aberturas forzadas ni desorden en el edificio. Debido a esto, la causa ha sido caratulada preventivamente como hurto.
El valor económico de 14 matafuegos es significativo, pero el daño mayor radica en la desprotección total en la que quedó el edificio ante cualquier emergencia de incendio, justo en el inicio del ciclo lectivo.







