El juez Mariano Carrera condenó a Daniel Gustavo Algarilla a 1 año y 6 meses de prisión condicional por el delito de estafa. El técnico utilizaba las instalaciones del nosocomio sin autorización y prometía títulos oficiales falsos de «Tecnicatura de Evisceración y Morgue». Continuará en libertad sujeto a reglas de conducta por dos años, mientras que el pedido de reparación económica fue rechazado.
Tras un juicio oral con más de veinte testigos, la Justicia sanjuanina dio por acreditada la maniobra fraudulenta cometida por Daniel Gustavo Algarilla. El caso se originó a fines de 2024, cuando cuatro alumnas lo denunciaron ante la UFI de Delitos Informáticos y Estafas al descubrir que la carrera carecía de reconocimiento legal.
La investigación, impulsada por el fiscal Guillermo Heredia y la ayudante fiscal Milena Barberi, determinó que Algarilla dictaba la capacitación desde 2022. Para captar alumnos, cobraba cuotas mensuales (que llegaron a los $30.000) bajo la falsa promesa de una inserción laboral en Salud Pública o en el Poder Judicial. Además, se presentaba falsamente como egresado y docente de la Universidad Católica de Cuyo.

Algarilla junto a su abogado defensor, el abogado Federico Santori.
La estafa se extendió por diferentes instituciones de Capital y Trinidad, e incluso en un local propio. El acusado dictaba la totalidad de las materias sin exhibir un plan de estudios formal. Lo más grave del caso radicó en las declaraciones de los exalumnos, quienes afirmaron haber manipulado restos humanos dentro de la morgue del Hospital Marcial Quiroga —donde el implicado trabajaba—, ingresando al nosocomio bajo la instrucción de simular que eran estudiantes de Medicina.
Si bien el hombre posee un título de técnico emitido en Rosario, carece por completo de habilitación docente. Aunque la fiscalía y el abogado querellante Roberto Lucero solicitaron una pena de 4 años de prisión efectiva debido a que estiman que el número de damnificados es muy superior, el magistrado resolvió otorgarle una pena en suspenso, por lo que el falsificador no irá a la cárcel.







