Se trata de Cristian Guajardo, quien se encontraba alojado en el Penal. Ningún testigo lo ubicó en la trifulca armada y las pericias respaldaron su versión. De igual manera, continuará ligado a la investigación.
El caso por el asesinato de Emir Barboza, el menor de 8 años que perdió la vida en octubre del año pasado tras quedar en medio de una balacera en el barrio Valle Grande, en Rawson, sumó una novedad de peso en las últimas horas. La Justicia determinó la liberación de Cristian Guajardo, uno de los siete detenidos que cumplía prisión preventiva en el Penal de Chimbas.
Según informaron fuentes judiciales, la decisión se tomó luego de comprobar que ninguno de los testigos presenciales lo señaló como protagonista de la violenta disputa vecinal. Asimismo, las pericias criminalísticas practicadas en la causa no contradijeron el relato del acusado, quien desde el primer momento sostuvo que «iba de paso» por el lugar cuando se desató el tiroteo.
Pese a recuperar la libertad, Guajardo no fue sobreseído y seguirá vinculado a la investigación penal. Por orden del juez de la causa, deberá cumplir con estrictas medidas coercitivas, entre las que se destacan:
- Presentarse una vez por mes en la comisaría más cercana a su domicilio.
- Estar a disposición inmediata de la Justicia cada vez que sea requerido su testimonio.
Con esta resolución, la causa cuenta ahora con seis personas privadas de su libertad. Cabe recordar que en mayo pasado, el juez de Impugnación, Daniel Guillén, les dictó la detención preventiva por el término de seis meses. Los imputados que permanecen tras las rejas son: Gonzalo Orostizaga, Alan Bazán, Jonathan Carrizo, Gonzalo Santander, Dante Carrizo y Hernán Carrizo.
El hecho que conmocionó a San Juan
El trágico episodio ocurrió en la madrugada del martes 14 de octubre de 2025 en el interior del populoso complejo habitacional de Rawson. Lo que comenzó como una pelea entre menores escaló rápidamente en un violento enfrentamiento armado que involucró a miembros de los denominados clanes Limolle, Carrizo y Barboza.
En medio del feroz intercambio de disparos, se efectuaron varias detonaciones desde una vivienda hacia la vía pública. Uno de esos proyectiles impactó de lleno en el pecho de Emir, quien se encontraba en las inmediaciones de la trifulca.
El niño fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, pero falleció a los pocos minutos. Posteriormente, la autopsia confirmó que la causa del deceso fue una herida de arma de fuego en el tórax sin orificio de salida, quedando el proyectil alojado en su cuerpo.
A raíz del crimen, la UFI Delitos Especiales y la división Criminalística desplegaron un masivo operativo con múltiples allanamientos en el barrio Valle Grande. En dichos procedimientos se secuestraron vainas servidas, cartuchos de diversos calibres, proyectiles deformados, teléfonos celulares, prendas de vestir y armas de fuego (entre ellas un revólver calibre .22), elementos que hoy forman parte clave del expediente que busca determinar quién efectuó el disparo mortal.







