En una polémica decisión que ha sacudido el mundo deportivo y político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó su intervención ante la FIFA para lograr que se revocara la sanción impuesta al delantero Folarin Balogun.
Tras haber sido expulsado en el partido contra Bosnia y Herzegovina, el jugador de 25 años tenía prohibido disputar el encuentro de octavos de final frente a Bélgica, que se llevará a cabo esta noche en el marco del Mundial de Fútbol. Sin embargo, tras la gestión realizada por Trump, el máximo organismo del fútbol decidió levantar la suspensión.
El mandatario estadounidense defendió su accionar desde el Salón Oval de la Casa Blanca, argumentando de manera tajante: “No pensé que fuera foul”, en referencia a la jugada que le costó la tarjeta roja al atacante.

Esta intervención no ha estado exenta de críticas. La Unión Europea ha emitido una advertencia oficial, señalando que las decisiones deportivas “no corresponden a los políticos”. Desde el bloque europeo se argumentó que este tipo de presiones externas sobre los organismos reguladores del fútbol socavan la autonomía del deporte.
La noticia continúa en desarrollo, mientras la selección de Estados Unidos se prepara para enfrentar a Bélgica en un clima de alta tensión mediática y diplomática.







