Se trata de Luis David Romero, un peligroso delincuente con diez condenas en su historial penal. Era intensamente buscado por la Justicia tras haberse declarado en rebeldía en la causa por las intimidaciones al nosocomio de fines de 2025. El juez Juan Gabriel Meglioli le dictó dos meses de prisión preventiva y fue enviado al Penal de Chimbas.
Un delincuente que se encontraba prófugo de la Justicia sanjuanina por ser el principal imputado de las amenazas de bomba que paralizaron el Hospital Guillermo Rawson a fines del año pasado cometió un grave error que lo devolvió tras las rejas. El sujeto fue atrapado in fraganti mientras intentaba perpetrar un robo y, al ser identificado en la sede policial, saltó su pedido de captura inmediato.
El faltazo judicial y la declaración de rebeldía
Luis David Romero arrastra un frondoso prontuario y debía presentarse el pasado 3 de julio a una audiencia clave de control de acusación. En esa instancia, la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Genérica, representada por la fiscal Daniela Pringles, tenía previsto solicitar formalmente la elevación a juicio de la causa por las alertas de bomba en el nosocomio capitalino y por la tenencia ilegal de un arma de fuego que le secuestraron en su vivienda durante los allanamientos de diciembre de 2025.
Al no comparecer ante los tribunales, las autoridades judiciales lo declararon en rebeldía y ordenaron su captura en todo el territorio provincial. Su impunidad duró pocos días: el pasado sábado 10 de julio, Romero fue interceptado por la Policía de San Juan mientras intentaba concretar una tentativa de robo en la vía pública, quedando aprehendido en el acto.
Diez condenas y traslado al Penal de Chimbas
Durante la mañana de este lunes 13 de julio se llevó a cabo la audiencia de control de detención por el nuevo hecho delictivo, donde la gravedad de sus antecedentes penales se convirtió en el factor determinante para su futuro inmediato.
En los tribunales de Flagrancia, el juez de Garantías Juan Gabriel Meglioli analizó el extenso historial delictivo de Romero, el cual computa un total de diez condenas penales previas, incluyendo una antigua pena de 12 años de prisión efectiva.
Ante el evidente peligro de fuga y la reiteración delictiva, el magistrado resolvió dictarle dos meses de prisión preventiva. De esta manera, el acusado por las amenazas al Hospital Rawson fue trasladado directamente al Servicio Penitenciario Provincial, donde esperará el avance en paralelo de las dos causas penales que ahora pesan en su contra.







