Se trata de José Alberto Furnari, de 72 años, imputado por la UFI CAVIG por someter a una joven bajo chantajes, capturas fotográficas para extorsión y una red de prostitución con allegados. El desgarrador expediente revela que el acusado reanudó los ataques en su propia finca mientras cumplía una condena previa por abuso sexual contra otra niña de 14 años. Enfrenta un pedido de 12 años de prisión.
La Justicia de la provincia de San Juan dio un paso determinante en la causa que conmociona al departamento Rawson y a toda la comunidad local. El juez de Garantías, Eugenio Maximiliano Barbera, dictó la resolución del auto de apertura a juicio oral contra José Alberto Furnari, un hombre de 72 años acusado de someter, chantajear y explotar sexualmente a una adolescente. La medida responde a la acusación formal presentada por la fiscal de la UFI CAVIG, Adriana Ginestar, mientras que la defensa técnica del imputado está a cargo del abogado Jorge Olivera Legleu. Debido a la gravedad de los delitos y al monto de la pena solicitada, el caso será juzgado por un tribunal colegiado.
Furnari llega a este debate oral imputado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y promoción de la prostitución agravada por la minoría de edad de la víctima, todo en concurso real. La fiscalía adelantó que solicitará una condena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo, fundamentando la severidad del pedido en la extensión del daño causado, el aprovechamiento sistemático de la vulnerabilidad de la víctima y la reiteración de conductas aberrantes.
Chantaje, fotos mientras dormía y una red de explotación en Rawson
El calvario de la víctima comenzó en noviembre del año 2020, cuando la joven tenía apenas 15 años y el imputado 67. Motivada por la delicada situación socioeconómica de su grupo familiar, la adolescente ingresó a trabajar realizando tareas de limpieza en el domicilio de Furnari, ubicado en el departamento Rawson. A la semana de iniciar las labores, el acusado comenzó a tejer un cerco de manipulación: le prometió que no le faltaría nada y le ofreció asistencia con alimentos, vestimenta y calzado a cambio de que accediera a mantener relaciones sexuales con él.
Con el correr de las semanas, las vejaciones se volvieron continuas. Para asegurar el silencio de la menor, el imputado comenzó a fotografiarla desnuda sin su consentimiento mientras ella dormía. Con ese material en su poder, la amenazaba constantemente con golpear y hacerles daño a sus familiares si se atrevía a contarlo. Bajo ese clima de terror psicológico y extorsión, los sometimientos se prolongaron en el tiempo.
La aberración escaló a niveles todavía mayores entre mayo y junio de 2021, cuando la menor ya tenía 16 años. Según consta en el expediente, Furnari empezó a «ofrecer» a la adolescente a tres de sus amigos. El esquema ideado por el agresor consistía en trasladarla en su propio automóvil hasta las inmediaciones de una fábrica en Rawson; allí, la joven era obligada a subir a los vehículos de estos sujetos para ser llevada a distintos hoteles alojamientos de la zona. A cambio de esos encuentros, los hombres le entregaban sumas de dinero, pero al regresar a la vivienda, Furnari le arrebataba las tres cuartas partes del efectivo recaudado.
Reincidencia sin escrúpulos: abusos durante la prisión domiciliaria y el camino al juicio
A fines de 2021 y comienzos de 2022, la joven logró tomar distancia del imputado tras quedar embarazada de una pareja, perdiendo el contacto directo por un tiempo. Sin embargo, a mediados de septiembre de 2024 —cuando la víctima ya contaba con 19 años y tenía a su bebé— Furnari volvió a interceptarla aprovechándose nuevamente de sus necesidades económicas. Esta vez, le ofreció ayudarla con la compra de pañales para su hijo a cambio de someterla otra vez a encuentros sexuales.
Lo que torna el caso aún más grave es que, al momento de reanudar el sometimiento en 2024, el acusado se encontraba cumpliendo una pena privativa de la libertad bajo la modalidad de prisión domiciliaria en su domicilio de Rawson. Furnari había sido condenado en octubre de 2023 a 6 años de prisión por delitos de idéntica naturaleza: abuso sexual con acceso carnal y producción de imágenes de explotación infantil en perjuicio de otra menor de 14 años.
Sin ningún tipo de control ni arrepentimiento, continuó abusando de la joven en su propia casa hasta mediados de febrero de 2025. En esa fecha, colmada por el rechazo y el trauma acumulado, la víctima logró romper el silencio y radicó la denuncia formal ante la UFI CAVIG, dando inicio a la investigación penal que hoy acorrala a Furnari y lo deja a las puertas de una condena de 12 años en el Penal de Chimbas.







