La coordinadora del Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género (CAVIG), Claudia Ruiz, reveló la cronología institucional tras la denuncia dictada semanas antes del crimen. La víctima sufría celos, control y violencia económica y psicológica; pese a contar con una restricción de acercamiento por 90 días, su expareja la volvió a hostigar previo al desenlace fatal.
El atroz femicidio de Gemma Álvarez (34) en San Juan volvió a encender las alarmas sobre los mecanismos de protección y respuesta ante casos de violencia de género. En diálogo telefónico, Claudia Ruiz, coordinadora del CAVIG, reconstruyó paso a paso el abordaje institucional brindado a la víctima desde el momento en que decidió acudir al organismo.
Gemma se presentó en la sede del CAVIG el pasado 1 de julio a las 18:00 horas para denunciar a su pareja tras 13 años de relación y una hija en común de 11 años. En su declaración inicial, relató que no existían agresiones físicas previas, pero sí un severo esquema de violencia psicológica, celos, control telefónico y dependencia económica, ya que el agresor le impedía trabajar. Cansada de la situación, había abandonado el hogar que compartían en el barrio Valle Grande (Rawson) para instalarse con su madre. En aquel momento, Ruiz remarcó que se le ofreció refugio en el Hogar Aurora, pero la víctima prefirió pernoctar con su familia al no considerar que su expareja pudiera cumplir sus amenazas.
La respuesta judicial inicial se activó de inmediato:
- 1 de julio (22:30 hs): El ayudante fiscal Arancibia solicitó medidas de protección ante la jueza de Garantías, Mabel Moya.
- 2 de julio: Se autorizó formalmente una orden de prohibición de acercamiento y el cese de actos perturbatorios por un plazo de 90 días.
- 3 de julio: Efectivos de la Brigada notificaron en persona al agresor.
- Evaluación técnica: El equipo interdisciplinario detectó un vínculo disfuncional con marcada dependencia afectiva y económica.
Según la funcionaria, el acusado no registraba antecedentes penales ni condenas previas en la planilla prontuarial, lo que encuadraba el caso en una escala penal excarcelable que impedía solicitar una detención preventiva.

Sin embargo, el hostigamiento no cesó. El 28 de julio, Gemma volvió a presentarse en el CAVIG para aportar capturas de pantalla que demostraban cómo su expareja la acosaba utilizando el cuidado de su hija como excusa. Ante esta ampliación, el 29 de julio se le libró una citación para comparecer con abogado el próximo 5 de agosto. Esa notificación estaba en trámite cuando se produjo el desenlace fatal. «Usamos todas las herramientas que teníamos. No se subestimó nada (…) La violencia de género se debe abordar con cambios sociales y fortaleciendo las instituciones», reflexionó Ruiz al analizar las limitaciones del fuero penal frente a las violencias silenciosas.







