Un efectivo de la Subcomisaría Cipolletti terminó protagonizando un procedimiento clave mientras circulaba en su vehículo particular por las calles de Chimbas. Lo que comenzó como una observación sospechosa en la zona de calle Bonduel, derivó en el secuestro de un arsenal que estaba a punto de ser descartado o recuperado por delincuentes.
El episodio ocurrió en la tarde del viernes, unos 200 metros al sur de calle Fernández. El uniformado advirtió la presencia de tres sujetos que se encontraban a la vera del camino en actitud sospechosa. Al notar la cercanía del efectivo, los hombres emprendieron una veloz huida hacia los campos aledaños, perdiéndose de vista rápidamente.
Al inspeccionar el lugar donde estaban los sospechosos, el policía encontró un bulto de color rojo. Al abrirlo, descubrió que se trataba de un buzo con capucha que envolvía dos armas de fuego de grueso calibre: una pistola 9 mm y una ametralladora PA3.
Ambas piezas presentaban un avanzado estado de abandono, con rastros evidentes de óxido y suciedad, lo que indica que podrían haber estado ocultas a la intemperie durante un largo tiempo.
Personal policial procedió al levantamiento de las armas bajo estrictas normas de cadena de custodia. Ahora, el armamento será sometido a pericias en el área de Balística para determinar si todavía son aptas para el disparo y, lo más importante, si están vinculadas a delitos recientes o hechos de sangre ocurridos en la provincia.
La investigación quedó abierta para intentar dar con los tres sujetos que escaparon y determinar el origen de este peligroso «clavo» detectado en pleno Chimbas.







