Las estadísticas oficiales revelan una realidad cruda en la provincia. La mayoría de los casos ocurren en el ámbito intrafamiliar, lo que dificulta la detección temprana y pone en jaque las estructuras de contención actuales.
El sistema judicial y los organismos de protección de la niñez en San Juan enfrentan una cifra preocupante que no da tregua: se reciben, en promedio, tres denuncias por abuso sexual infantil cada 24 horas. Este dato no solo refleja la magnitud del problema, sino también un ligero incremento en la visibilización y la voluntad de denunciar hechos que, históricamente, quedaban bajo el manto del silencio doméstico.
Uno de los puntos más críticos señalados por los especialistas es el origen de las agresiones. Lejos de la creencia popular del «peligro en la calle», las estadísticas locales confirman que la gran mayoría de los abusos ocurren en el ámbito intrafamiliar o cercano. Padres, padrastros, tíos o vecinos directos suelen ser los señalados, lo que genera un trauma doble para la víctima: la agresión en sí y la ruptura de su círculo de confianza.
El abordaje de estos casos en San Juan se centraliza mayoritariamente a través del ANIVI (Centro de Abordaje de Víctimas de Abuso Sexual), donde se realizan las entrevistas videograbadas (Cámaras Gesell). Este dispositivo es clave para evitar la revictimización del menor, permitiendo que su testimonio sea válido como prueba fundamental en el proceso penal.
Sin embargo, el volumen de casos pone a prueba la capacidad operativa de las unidades fiscales. «El número es constante y no baja de las tres denuncias diarias», señalan fuentes judiciales, destacando que muchas veces el proceso se inicia por alertas detectadas en instituciones educativas, donde los niños logran manifestar lo que viven en sus hogares.
Ante este escenario, las autoridades insisten en la importancia de la educación sexual integral y el fortalecimiento de los lazos de comunicación con los menores. La detección de cambios bruscos en el comportamiento, el retroceso en conductas ya adquiridas o el miedo manifiesto a ciertas personas son señales de alerta que requieren intervención inmediata.
Líneas de asistencia: Si conocés o sospechás de un caso de abuso, podés comunicarte a la Línea 102, un servicio gratuito y especializado en la protección de derechos de niños, niñas y adolescentes, o realizar la denuncia en la comisaría más cercana o en el centro ANIVI.







