Pese a que las pericias oficiales determinaron un cuadro de «riesgo elevado» con peligro inminente de muerte para la víctima, la jueza de Garantías Gloria Verónica Chicón resolvió dejar en libertad al oficial de policía Mauricio Alejandro Ruarte (38). El uniformado se encuentra formalmente imputado por un violento ataque ocurrido en una vivienda del barrio Hualilán, en Rawson, donde irrumpió armado y bajo los efectos del alcohol.
El hecho se registró durante la madrugada del pasado 29 de agosto. De acuerdo con la acusación expuesta por la ayudante fiscal de la UFI CAVIG, Victoria Salinas, la mujer se encontraba en su casa junto a un amigo cuando Ruarte ingresó de manera intempestiva y violenta. En estado de ebriedad, increpó al visitante, lo agredió a golpes y desenfundó su arma de fuego reglamentaria para amedrentarlo. Al ver que su expareja llamaba al 911, el policía enfureció aún más, le quitó un celular y empujó a la mujer hacia el interior de la propiedad, retirándose recién ante los gritos e intervención de la madre de la damnificada.
En la audiencia de formalización, la fiscalía encuadró el hecho bajo los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, violación de domicilio y amenazas agravadas por el uso de arma de fuego. A raíz del informe de la Escala de Predicción de Riesgo (EPV) —que arrojó un alarmante puntaje de 20 sobre 20—, el Ministerio Público Fiscal solicitó seis meses de investigación y dos meses de prisión preventiva por el peligro latente hacia la mujer.
No obstante, tras los planteos de los defensores José Beltrán y Marcela Olivera —quienes negaron las agresiones y argumentaron arraigo—, la jueza Chicón rechazó dictar la prisión preventiva al considerar que Ruarte carece de antecedentes penales. La magistrada le otorgó la libertad bajo reglas de conducta: comparecer una vez al mes en sede policial, prohibición total de acercamiento a la víctima y la obligación de revincularse con su hija únicamente a través de un tercero intermediario.







