La investigación por el violento crimen de la mujer en su vivienda ha logrado un avance significativo. Tras una minuciosa depuración de testimonios y pruebas recolectadas en la escena, la Justicia concentra ahora su atención en un círculo íntimo de sospechosos.
El asesinato de Rosalba Albarracín, un hecho que conmocionó a la comunidad por su crueldad y el perfil de la víctima, ha entrado en una etapa de definiciones procesales. Lo que comenzó como una investigación masiva, que llegó a tener bajo la lupa a 35 personas vinculadas de distintas formas al entorno de la mujer, se ha reducido hoy a cuatro detenciones que los investigadores consideran determinantes.
El proceso de exclusión
Llegar a los cuatro sospechosos actuales no fue una tarea sencilla para la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) interviniente. Durante las primeras semanas, el abanico de hipótesis era tan amplio que incluyó a vecinos, conocidos ocasionales y trabajadores de la zona. Sin embargo, la falta de pruebas genéticas y las coartadas verificadas permitieron ir descartando nombres hasta llegar al núcleo actual de la causa.
Las pistas que sostienen las detenciones
Fuentes judiciales indicaron que el giro en la causa se produjo gracias a una combinación de tres elementos fundamentales:
- Análisis de comunicaciones: El rastreo de celdas de telefonía móvil ubicó a los sospechosos en las inmediaciones del domicilio de Albarracín en horarios compatibles con el deceso.
- Testimonios en sede judicial: Declaraciones de identidad reservada aportaron datos sobre movimientos sospechosos y presuntas conversaciones posteriores al hecho que incriminarían a los detenidos.
- Evidencia física: El hallazgo de elementos que pertenecerían a la víctima en poder de algunos de los implicados terminó por cerrar el cerco sobre los cuatro acusados.
El móvil del crimen
Aunque la Justicia mantiene la cautela, la principal línea investigativa apunta a un robo que terminó de la peor manera. Se presume que los atacantes conocían los movimientos de Rosalba y contaban con información sobre la posible existencia de dinero o valores dentro de la propiedad. La saña empleada en el ataque sugiere que los delincuentes habrían actuado bajo una fuerte presión o que fueron reconocidos por la víctima.
Próximos pasos judiciales
En los próximos días se llevarán a cabo nuevas pericias sobre el material secuestrado y se espera el resultado final de las pruebas de ADN comparativas. Con estas piezas, la fiscalía buscará elevar la causa a juicio, con una acusación que podría encuadrarse en homicidio criminis causa, una de las figuras más severas del Código Penal argentino.
La familia de Rosalba Albarracín, que se ha mantenido activa en el pedido de justicia, aguarda que estas detenciones traigan finalmente claridad a un caso que dejó una herida abierta en la sociedad sanjuanina.







