Tras la muerte de su hijo de poco más de un año, la mujer rompió el silencio para defenderse de las sospechas que recaen sobre ella y su entorno. La justicia investiga si se trató de un caso de maltrato infantil o una muerte por causas naturales.
Un testimonio en medio del dolor y la sospecha
La ciudad de Comodoro Rivadavia sigue conmocionada por el fallecimiento de un pequeño de 20 meses, un caso que rápidamente escaló a la esfera judicial debido a las circunstancias del deceso. En las últimas horas, la madre del menor decidió hablar públicamente para negar rotundamente cualquier participación en el hecho: «Yo no maté a mi hijo», sentenció la mujer, quien asegura que el niño venía sufriendo complicaciones de salud previas.
El relato de la madre apunta a una supuesta descompensación repentina y cuestiona la atención médica recibida antes del desenlace fatal. Sin embargo, el informe preliminar de los profesionales que atendieron al niño en el hospital encendió las alarmas al detectar lesiones que podrían no coincidir con un accidente doméstico.
La investigación judicial y las pericias
La fiscalía a cargo del caso mantiene abiertas todas las hipótesis. Por un lado, se busca determinar si las marcas halladas en el cuerpo del menor son compatibles con signos de violencia física prolongada o si responden a maniobras de reanimación y tratamientos médicos previos. La autopsia será la pieza fundamental para establecer la causa exacta de la muerte y definir la situación procesal de la madre y su pareja.
Hasta el momento, no se han dictado órdenes de detención, aunque la mujer se encuentra bajo la lupa de los investigadores y del Servicio de Protección de Derechos, dado que en el hogar conviven otros menores de edad que han quedado bajo resguardo preventivo.
Un clima de hostilidad vecinal
Las declaraciones de la madre también reflejan el clima de tensión que se vive en su barrio tras conocerse la noticia. La mujer denunció amenazas y ataques a su vivienda por parte de vecinos que la señalan como responsable. «Piden justicia sin saber qué pasó», manifestó, insistiendo en que siempre cuidó de su hijo y que espera que los resultados científicos limpien su nombre.
Mientras la justicia avanza con el peritaje de teléfonos y testimonios del círculo íntimo, la comunidad de Comodoro Rivadavia permanece en alerta, a la espera de una resolución que esclarezca si se trató de una tragedia médica o de un nuevo y doloroso caso de filicidio.







