La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial frente a Flávio Bolsonaro desató este lunes una masiva ola liquidadora de activos en los mercados brasileños. La reacción adversa respondió al abrupto desarme de carteras que habían apostado durante semanas a un triunfo de la derecha con promesas de mayor ajuste y austeridad fiscal. El real brasileño llegó a registrar un retroceso intradía de hasta el 12% antes de moderar su pérdida a 8,36% (cerrando a 5,4066 por dólar), mientras que el índice Bovespa de San Pablo sufrió una caída preliminar del 13,43%, tras haber llegado a derrumbarse más del 16% y forzar la interrupción temporal de las operaciones mediante circuit breaker.

El sacudón bursátil encendió señales de alarma inmediatas en los inversores internacionales debido a la fragilidad de las cuentas públicas del gigante sudamericano, que proyecta un déficit fiscal total del 7,7% del PBI y una deuda pública bruta que treparía al 97% este año, con riesgo de escalar al 105% hacia 2030 si no se implementan medidas de contención. La debilidad monetaria amenaza además con reiniciar presiones inflacionarias y obligar al Banco Central de Brasil a frenar el ciclo de rebajas en la tasa Selic (hoy en 13,75%), en un contexto de gobernabilidad sumamente complejo donde la oposición nucleada en torno al bolsonarismo y fuerzas de centro controlará más de la mitad del Congreso.

Imagen Infobae.
Efecto contagio: dólar en alza y pérdida de competitividad cambiaria para el país El cimbronazo en Brasil impactó de lleno en la plaza financiera argentina, provocando una caída generalizada en los bonos soberanos Globales en dólares, retrocesos en las acciones de firmas locales que cotizan en Wall Street (ADR) y un salto de 57 unidades en el riesgo país, que escaló hasta los 765 puntos básicos. En el segmento cambiario oficial, el dólar mayorista avanzó $11 para cerrar en los $1.540, reflejando una mayor flexibilidad del Banco Central local para absorber el vendaval externo.

El canal de contagio más crítico radica en el plano de la economía real: Brasil es el principal socio comercial de manufacturas de la Argentina y pondera un 27,7% en el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM). Analistas de PPI y de la Fundación Mediterránea advierten que la devaluación del real abarata los bienes brasileños y encarece la producción nacional, reduciendo la competitividad cambiaria argentina a niveles similares a los de noviembre de 2023. El escenario plantea un doble desafío para las provincias exportadoras como Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos —que destinan hasta un 27% de sus despachos al vecino país—, amenazando la rentabilidad del complejo industrial, deprimiendo el turismo receptivo y abaratando las importaciones que compiten con el mercado doméstico.
Fuente: INFOBAE.








