La Unidad Fiscal de Delitos Especiales avanza en la investigación judicial en torno a la muerte de un interno alojado en los calabozos de la Comisaría 13.ª, en Rivadavia. El fiscal Francisco Nicolía confirmó que los registros del circuito cerrado de videovigilancia de la seccional representan la prueba central del expediente y exhiben que el hombre se habría quitado la vida en un sector individualizado del calabozo común, sin la participación de terceras personas.
El trágico desenlace ocurrió durante la tarde del pasado martes, alrededor de las 17:00, momento en que el equipo de la fiscalía se constituyó en la seccional junto a la División Criminalística y peritos forenses. Según reconstruyó el magistrado en declaraciones radiales, la cámara del sector cubre el pasillo y el bloque de celdas internas. La víctima compartía el espacio carcelario con otros tres aprehendidos, aunque había decidido permanecer apartada; los demás reclusos se encontraban en una celda continua disputando una partida de naipes cuando uno de ellos descubrió la situación y alertó a los gritos a la guardia policial.
Pese a que el personal de la dependencia ingresó con celeridad al calabozo e inició de inmediato maniobras de reanimación cardiopulmonar, los intentos de asistencia resultaron infructuosos, confirmándose el deceso minutos después por parte del equipo médico de emergencias médicas. Respecto al rol funcional de los uniformados, Nicolía remarcó que el calabocero cubre su puesto por fuera del área por directivas de privacidad de los alojados y que los videos muestran una respuesta inmediata al ser convocados. La causa se encuentra caratulada de forma preventiva como actuaciones por muerte dudosa, a la espera de las conclusiones finales de la autopsia para el cierre de las pericias.







