La Unidad Fiscal de Investigación (UFI, organismo del Ministerio Público Fiscal especializado en la instrucción penal preparatoria) de Delitos Especiales avanza en la investigación por el fallecimiento del recluso de 41 años que se quitó la vida en los calabozos de la Comisaría 13ra de Rivadavia, a menos de 24 horas de haber sido sentenciado a 10 años de prisión efectiva por el abuso sexual de una menor. En declaraciones a la prensa, el fiscal del caso, Francisco Nicolía, confirmó que las grabaciones de seguridad y los testimonios recogidos en la seccional descartan por completo la participación de terceras personas en el hecho y reveló que el interno debía ser trasladado este mismo jueves al Servicio Penitenciario Provincial.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, el recluso compartía una celda amplia —compuesta por subdivisiones o pequeños boxes individuales— con otros tres internos. La secuencia registrada por los dispositivos de monitoreo muestra que el trágico desenlace ocurrió mientras los otros tres detenidos se encontraban reunidos en uno de los compartimentos jugando a las cartas, momento en que el fallecido permanecía apartado en otro sector del calabozo.
La secuencia del hecho y el aviso a la guardia
«Podemos asegurar con certeza que no hubo participación de un tercero», ratificó el fiscal Nicolía al detallar el registro de las cámaras. Si bien el domo de seguridad no enfoca de manera directa el rincón preciso donde ocurrió el deceso, sí captó con claridad el movimiento general: uno de los internos que participaba del juego salió del habitáculo, advirtió la situación, salió corriendo a dar aviso al personal policial y los efectivos ingresaron de inmediato para practicar maniobras de reanimación cardiopulmonar, con resultado negativo.
Respecto a las condiciones de encierro, el representante del Ministerio Público Fiscal precisó que en el calabozo no había camas y que los únicos elementos disponibles eran frazadas y colchas en el piso, las cuales habrían sido utilizadas para concretar la maniobra. Además, aclaró que no se hallaron cartas ni notas de despedida.
El rechazo al penal y la investigación a la custodia
El fiscal confirmó que los compañeros de celda declararon que el condenado les había manifestado expresamente que «no quería ir al penal», en referencia a su inminente traslado a la penitenciaría de Chimbas, programado precisamente para la jornada de este jueves.
Consultado sobre una posible imputación por negligencia al personal a cargo de la guardia (calabocero), Nicolía evitó adelantar conclusiones definitivas: «Los calaboceros están del lado de afuera abocados a custodiar y prevenir posibles fugas. Hemos recabado testimonios y, una vez que contemos con el resultado de la autopsia, llegaremos a una conclusión formal». Al tratarse formalmente de una muerte bajo custodia estatal, la Fiscalía activó los protocolos de rigor y notificó a los familiares del horario de la autopsia y de las pericias en curso.








