La ciudad de Shreveport, en el noroeste de Luisiana, se convirtió este domingo 19 de abril en el escenario de una de las peores tragedias de los últimos años en Estados Unidos. Un hombre, identificado como Shamar Elkins (31), desató una masacre que terminó con la vida de ocho niños y dejó a dos mujeres heridas en estado crítico, en lo que la policía describió como un caso de «aniquilación familiar».
Una cadena de ataques en múltiples escenarios
El horror comenzó antes del amanecer en el barrio de Cedar Grove. Según el reporte oficial del Departamento de Policía de Shreveport, el agresor inició su raid disparando contra una mujer en una vivienda y luego se trasladó a una segunda residencia donde llevó a cabo el grueso del ataque. En total, los investigadores trabajan sobre cuatro escenas del crimen distintas, describiendo el panorama como «extenso y devastador».
Las víctimas: la mayoría hijos del atacante
De los ocho niños fallecidos, cuyas edades oscilan entre 1 y 14 años, siete eran hijos biológicos de Elkins. La octava víctima fatal era otro menor presente en el lugar. Entre los heridos se encuentra la madre de los niños, quien permanece hospitalizada en estado grave. La policía confirmó que uno de los pequeños fue hallado sin vida en el techo de la vivienda, en un aparente intento desesperado por escapar del agresor.
Persecución y muerte del sospechoso
Tras cometer los crímenes, Elkins robó un vehículo y emprendió la huida, lo que derivó en una intensa persecución policial que se extendió hasta la vecina Bossier City. El enfrentamiento final terminó con el sospechoso abatido por los oficiales. Las autoridades destacaron que Elkins tenía antecedentes penales relacionados con armas de fuego desde 2019.
Conmoción nacional y duelo en Shreveport
El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, calificó la jornada como «la mañana más terrible en la historia de la ciudad». Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, oriundo de la zona, y el gobernador de Luisiana, Jeff Landry, emitieron comunicados expresando su dolor y agradeciendo la labor de las fuerzas de seguridad. Este hecho se registra como el tiroteo masivo más letal en suelo estadounidense en más de dos años.







