La segunda instancia del juicio oral por el fallecimiento del astro futbolístico entra en una etapa de definiciones con el aporte de testigos clave sobre las horas finales en el country San Andrés.
El testimonio de la querella
En el marco del nuevo debate oral y público por la muerte de Diego Armando Maradona, su hija Gianinna comparece ante la Justicia en una jornada de alto impacto emocional y procesal. La declaración de la joven resulta fundamental para la fiscalía, ya que su testimonio busca reconstruir las condiciones de la internación domiciliaria y el nivel de atención médica que recibía el ex capitán de la Selección Argentina en los días previos al 25 de noviembre de 2020.
Se espera que Gianinna ratifique sus críticas hacia el entorno médico encargado de la salud de su padre, aportando detalles sobre las comunicaciones mantenidas con los imputados y las observaciones directas que realizó sobre el deterioro físico del «Diez» durante sus últimas visitas.
La inspección ocular de la fuerza pública
La audiencia cuenta también con la presencia de los primeros efectivos policiales que ingresaron a la habitación del lote 45 en el barrio privado San Andrés tras el aviso del deceso. Estos testigos resultan instrumentales para describir el escenario técnico con el que se encontró la justicia de instrucción: el estado del cuerpo, la disposición de los medicamentos y las características del entorno donde Maradona pasó sus últimas horas.
El relato de los uniformados permitirá a los magistrados contrastar las versiones de las defensas con los hechos constatados en la escena primaria, brindando mayor claridad sobre si se cumplieron o no los protocolos mínimos de emergencia y asistencia vital en aquel momento.
El escenario judicial y los cargos
Este segundo proceso, iniciado tras la anulación del debate anterior, mantiene en el banquillo de los acusados a ocho profesionales de la salud, entre los que se destacan el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov. La carátula que pesa sobre los imputados es la de «homicidio simple con dolo eventual», una figura penal que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.
La Justicia busca determinar si hubo una «omisión de auxilio» o si las decisiones médicas tomadas, en un contexto de supuesta negligencia, condujeron inevitablemente al desenlace fatal del ídolo popular. Con más de un centenar de testigos previstos para las próximas semanas, el tribunal se encamina a dictar una sentencia que cierre uno de los capítulos judiciales más mediáticos de la historia argentina.







