Efectivos de la fuerza federal irrumpieron por error en una vivienda durante la madrugada, reduciendo a los propietarios mientras buscaban a un sospechoso que vivía en la casa de al lado. «Nos apuntaron con armas y nos tiraron al piso», relataron las víctimas, quienes vivieron una pesadilla por una falla en la inteligencia del operativo.
Un operativo que debía ser un golpe al delito terminó en un escándalo y un trauma difícil de borrar para una familia del departamento Rivadavia. En las primeras horas de este viernes, personal de Gendarmería Nacional llevó adelante un allanamiento que resultó fallido de la peor manera: los uniformados se equivocaron de domicilio, derribaron la puerta de una vivienda ajena a la causa y trataron como delincuentes a personas que nada tenían que ver con la investigación en curso.
El episodio, calificado por los damnificados como «angustiante y violento», se produjo en el marco de una serie de procedimientos ordenados por la Justicia Federal. Sin embargo, la falta de precisión en la identificación del inmueble provocó que el grupo de irrupción ingresara por la fuerza en la casa equivocada, despertando a los gritos a un matrimonio y sus hijos, quienes fueron obligados a tirarse al suelo bajo amenaza de armas de fuego.
«Pensamos que nos mataban»: el crudo relato de las víctimas
Los propietarios del inmueble, todavía en estado de shock, explicaron que el despliegue fue feroz. Sin mediar palabra y mediante el uso de herramientas de apertura forzada, los gendarmes ganaron el interior de la propiedad en cuestión de segundos. «Fue un momento de terror. Nos gritaban que nos quedáramos quietos mientras nos apuntaban. Mis hijos lloraban y no entendíamos qué estaba pasando», detalló el dueño de casa ante los micrófonos de la prensa local.
Minutos después de haber reducido a toda la familia, los efectivos se dieron cuenta del error: el objetivo real de la investigación era la vivienda colindante. Tras constatar que los datos del oficio no coincidían con el domicilio en el que se encontraban, los uniformados se retiraron para cumplir con la orden en la casa de al lado, dejando tras de sí una puerta destrozada y una familia psicológicamente afectada.
Responsabilidades y daños materiales
Si bien desde la fuerza intentaron minimizar el impacto del error una vez detectado, el daño ya estaba hecho. Además de la rotura de la cerradura y el marco de la puerta principal, los damnificados denunciaron el maltrato recibido durante los minutos que duró la confusión. Por estas horas, la familia evalúa realizar una presentación judicial contra la fuerza federal y el juzgado interviniente por daños y perjuicios, exigiendo una reparación oficial por el avasallamiento sufrido.
Este tipo de fallas en los procedimientos de inteligencia pone bajo la lupa los mecanismos de verificación que utilizan las fuerzas de seguridad antes de ejecutar medidas de coerción tan extremas. Mientras tanto, en el barrio de Rivadavia donde ocurrió el hecho, los vecinos no salen del asombro por la magnitud del despliegue contra una familia trabajadora y conocida de la zona.







