Un nuevo hecho de violencia extrema sacude a la comunidad. Un trabajador de repartos fue interceptado durante su jornada laboral y ultimado tras un presunto intento de robo. El principal sospechoso es un menor de edad que ya fue aprehendido por las fuerzas policiales. El gremio de repartidores anunció medidas de fuerza en reclamo de mayores garantías de seguridad.
La violencia urbana se cobró una nueva víctima en un episodio que ha generado indignación y dolor. Un joven trabajador de delivery, cuya identidad se preserva mientras se notifica a sus familiares directos, fue asesinado en plena vía pública mientras cumplía con un pedido. Según las primeras reconstrucciones del hecho, el repartidor fue abordado por un delincuente armado que, tras una breve resistencia o intento de huida, le efectuó un disparo mortal.
La investigación dio un giro rápido cuando los efectivos policiales, mediante el relevamiento de cámaras de seguridad y testimonios de vecinos que presenciaron la secuencia, lograron dar con el presunto autor. Para sorpresa de los investigadores, el sospechoso es un adolescente de apenas 15 años, quien fue localizado en un domicilio cercano con elementos que lo vinculan directamente a la escena del crimen.
Un menor en el centro de la escena judicial
Debido a la edad del sospechoso, el caso ha quedado bajo la órbita del Juzgado de Menores. El hecho reabre el debate sobre la imputabilidad y la participación de menores en delitos complejos y violentos. La policía científica trabajó en el lugar recolectando vainas servidas y otras pruebas biológicas, mientras que el cuerpo de la víctima fue trasladado a la morgue para la autopsia de rigor.
El reclamo de los compañeros
Minutos después de conocerse la noticia, decenas de trabajadores de aplicaciones de reparto se concentraron de manera espontánea para exigir justicia. «No podemos salir a trabajar con miedo a no volver. Cada vez que entramos a ciertos barrios, nos jugamos la vida por un pedido», manifestó uno de los delegados del sector.
Se espera que para las próximas horas se realice una movilización masiva frente a las dependencias policiales. Los repartidores denuncian que las «zonas rojas» se han expandido y que la presencia policial es insuficiente durante los horarios nocturnos, los de mayor riesgo para su actividad. La causa continúa en plena etapa de instrucción para determinar si el menor actuó solo o si contaba con apoyo de terceros en la zona.







