Con una actuación estelar de Shai Gilgeous-Alexander y un dominio absoluto en la pintura, Oklahoma City cerró la serie 4-0 con un 131-122. Ahora espera por Lakers o Rockets.
La lógica se impuso en el Oeste. Oklahoma City Thunder confirmó su etiqueta de candidato y, con una solvencia propia de un equipo veterano, «sacó la escoba» para despachar a los Phoenix Suns en apenas cuatro juegos. La victoria definitiva, un 131-122 trabajado de principio a fin, deposita a los dirigidos por Mark Daigneault en las semifinales de conferencia, reafirmando un dominio que ya asusta: acumulan un invicto de 12-0 en primeras rondas durante las últimas tres temporadas.
La jerarquía de Shai y el factor Holmgren
El partido del lunes fue un recital de eficiencia ofensiva. Shai Gilgeous-Alexander volvió a ser el faro del equipo con 31 puntos (10-17 en tiros de campo), manejando los tiempos del juego a su antojo. Sin embargo, la gran diferencia radicó en la talla y la efectividad de sus hombres altos.
Chet Holmgren (24 puntos y 12 rebotes) e Isaiah Hartenstein (18 tantos y 12 capturas) anularon cualquier intento de resistencia en la zona pintada. La labor de Hartenstein fue especialmente quirúrgica, bajando siete rebotes ofensivos que le dieron segundas oportunidades vitales a la visita. A este combo se sumó la puntería exterior, con un 50% de acierto en triples (17 de 34), donde Ajay Mitchell (22 puntos) y Alex Caruso (14) fueron fundamentales.

Intento de reacción y debacle de los Suns
Phoenix, que arrastra una pesada mochila de 10 derrotas consecutivas en postemporada, intentó reaccionar en el tercer cuarto de la mano de Devin Booker (goleador local con 24 unidades). Los Suns lograron achicar una brecha de 15 puntos para quedar a solo ocho al inicio del último parcial.
Pero la ilusión en el desierto duró poco. Cada vez que el marcador se apretaba, Oklahoma respondía con una daga desde el perímetro o una genialidad de su estrella. Un triple de Cason Wallace y una bandeja inverosímil de Gilgeous-Alexander sobre tres defensores terminaron de bajarle la persiana al encuentro y a la temporada de Phoenix.







