La comunidad educativa de un establecimiento chimbero vive horas de incertidumbre luego de un altercado que involucró a padres y personal de la institución. Ante la gravedad de los hechos y las amenazas manifestadas, las autoridades provinciales decidieron apostar custodia policial para garantizar el normal dictado de clases.
Lo que debió ser una jornada escolar habitual terminó en un escenario de caos y versiones contrapuestas en el departamento Chimbas. Un violento episodio, cuyas causas aún están bajo investigación, alteró la paz del establecimiento y derivó en una serie de denuncias cruzadas en la comisaría jurisdiccional, exponiendo una fractura en la convivencia entre un grupo de progenitores y los directivos de la escuela.
Versiones en pugna
El conflicto se desató durante el horario de ingreso, cuando —según testigos— una discusión entre adultos escaló rápidamente a las agresiones físicas y verbales. Por un lado, un sector de los padres sostiene reclamos por presuntos desmanejos internos; por el otro, el personal docente y directivo denunció haber sido blanco de ataques violentos que pusieron en riesgo su integridad física y la de los alumnos presentes.
La situación requirió la intervención inmediata de los efectivos de la zona para disuadir a los revoltosos y evitar que la violencia pasara a mayores dentro del edificio escolar.
Medidas de seguridad y protocolos
Ante el clima de hostilidad reinante, el Ministerio de Educación, en conjunto con la Policía de San Juan, determinó que la institución cuente con refuerzo de seguridad permanente en los accesos. El objetivo es llevar tranquilidad a las familias que no están involucradas en la disputa y permitir que los docentes puedan desempeñar sus tareas sin temor a represalias.
Desde la Dirección de Gabinetes Interdisciplinarios ya trabajan en el abordaje del conflicto para intentar restablecer los canales de diálogo, mientras la Justicia analiza las pruebas y testimonios para determinar las responsabilidades penales de quienes protagonizaron el desorden. Por el momento, las clases continúan bajo una tensa calma y con custodia policial estricta.







