Lo que empezó como una investigación por un violento robo agravado en Chimbas terminó siendo un escándalo familiar que roza lo bizarro. Un hombre de apellido Montenegro movilizó a la policía y al personal médico asegurando que cuatro delincuentes lo habían emboscado para quitarle el celular, pero la verdad salió a la luz en los pasillos del Hospital Rawson.
El sujeto fue hallado en el Barrio Los Andes con lesiones visibles tras un llamado al CISEM. Ante los efectivos de la Subcomisaría Santa Lucía Este, sostuvo la versión del asalto. Sin embargo, cuando el oficial llegó al hospital para formalizar la denuncia, Montenegro se quebró y confesó: «Me daba vergüenza decir que me pegaron dos mujeres».
La realidad fue mucho menos «épica» que un asalto: tras una discusión con su novia en un cumpleaños, sus dos cuñadas lo cruzaron en la vereda y lo agarraron a patadas en la cabeza mientras él estaba sentado. En la huida, se le cayó el celular y se rompió solo.
Debido al cambio de versión, la UFI de Delitos Contra la Propiedad se apartó del caso y ahora interviene la Unidad Fiscal Genérica bajo la carátula de lesiones.







