A poco más de un año de su reconstrucción, la comunidad se encuentra con un escenario de desolación. Las imágenes religiosas fueron destrozadas, pero los vecinos aseguran: «Vamos a volver a construir».
La comunidad de Zonda amaneció con el corazón roto. La emblemática gruta de Sierras Azules, un sitio que no solo representa la fe católica sino también la identidad y el esfuerzo de los vecinos, fue blanco de un nuevo y feroz ataque vandálico.
Un esfuerzo cuesta arriba
Lo que más indigna a los sanjuaninos es el desprecio por el trabajo ajeno. Hace apenas un año y dos meses, el lugar había sido reinaugurado tras un ataque similar. En aquella oportunidad, la reconstrucción fue una verdadera epopeya:
- Logística artesanal: Los materiales fueron subidos a lomo de burro y caballo.
- Trabajo comunitario: Vecinos dedicaron meses de esfuerzo voluntario.
- Iconografía perdida: Fueron destruidas las imágenes de la Virgen del Valle, la Virgen de Luján y el Cura Brochero.

El dolor de la comunidad
A través de las redes sociales, los impulsores de la recuperación expresaron su impotencia. «Detrás de cada piedra colocada hubo un enorme esfuerzo colectivo sostenido por la fe», manifestaron, dejando claro que el daño trasciende lo material: es un golpe directo a la cultura y la historia local.
«No debemos naturalizar estos hechos. Es una falta de respeto a nuestras creencias y a nuestra identidad», señalaron desde el grupo que custodia el lugar.
Pese a la bronca lógica por la repetición de estos hechos, el mensaje final no fue de rendición, sino de lucha. Los encargados de la gruta ya adelantaron que no se darán por vencidos y que planean una estructura aún más resistente para proteger las imágenes en el futuro.
“Cada vez que intenten destruir, vamos a volver a construir”, sentenciaron, reafirmando que el compromiso de los zondinos es más fuerte que cualquier acto de vandalismo.







