La mujer, que padecía un cuadro de acumulación patológica y vivía en condiciones extremas, falleció tras permanecer internada. El caso había salido a la luz días atrás, cuando un operativo policial rescató a decenas de perros y gatos en estado de desnutrición.
El caso de la vivienda de Santa Lucía que los vecinos y proteccionistas bautizaron como la «casa del horror» llegó a su fin de la manera menos pensada. La propietaria del inmueble, una mujer mayor que se encontraba en el centro de una investigación por maltrato animal y condiciones de insalubridad, falleció en las últimas horas debido a complicaciones en su estado de salud general.
Un contexto de abandono y enfermedad
La mujer había sido trasladada a un centro asistencial luego de que la justicia y el personal de Salud Pública intervinieran en su domicilio. Los informes preliminares indicaban que padecía un trastorno de acumulación compulsiva, lo que la llevó a convivir con decenas de animales en condiciones sanitarias deplorables. Según fuentes cercanas al caso, su salud se encontraba muy deteriorada al momento del operativo, agravada por el entorno en el que residía.
El rescate que destapó el drama
Cabe recordar que el procedimiento en la vivienda ubicada en Santa Lucía se inició tras las denuncias de los vecinos por los olores nauseabundos y los constantes aullidos. En el lugar, las organizaciones proteccionistas y la Policía hallaron un escenario dantesco: animales hacinados, muchos de ellos sin vida, y otros con cuadros graves de sarna y desnutrición. Mientras los animales sobrevivientes fueron derivados a refugios y hogares de tránsito para su recuperación, la mujer había quedado bajo tutela médica y social.
Cierre de la causa judicial
Con el fallecimiento de la principal implicada, la causa penal por presunto maltrato animal bajo la Ley 14.346 quedará extinguida, aunque la justicia continuará con los trámites administrativos correspondientes respecto a la propiedad y el destino final de los animales que aún estaban bajo proceso de reubicación. El hecho deja al descubierto, una vez más, la compleja relación entre la salud mental y las situaciones de vulnerabilidad extrema que derivan en estos lamentables episodios.







