La investigación sobre la muerte del reconocido médico oncólogo de 56 años, quien fue hallado sin vida este martes en su departamento del Consorcio San Gabriel, en Capital, dio un giro definitivo tras conocerse los resultados de la autopsia. El informe forense confirmó este miércoles que el deceso se produjo por un problema cardíaco, descartando de manera oficial cualquier hipótesis de violencia o intervención de terceros en el lugar.
El hallazgo del cuerpo ocurrió pasado el mediodía del martes, cuando familiares de Marinero ingresaron a la vivienda y lo encontraron sin signos vitales en una de las habitaciones. Tras el aviso al 911 y la llegada del personal de emergencias, la Unidad Fiscal de Delitos Especiales tomó el control de la escena. Aunque en un principio se realizaron peritajes de rigor, levantamiento de evidencias y revisión de cámaras de seguridad para no dejar cabos sueltos, la autopsia trajo la claridad necesaria para cerrar las sospechas de un hecho criminal.

Fuentes ligadas a la investigación señalaron que el médico arrastraba antecedentes de salud importantes. Según el relato de sus allegados, padecía una afección cardiovascular y recientemente había pasado por una cirugía para la colocación de un stent coronario. Este dato clínico, sumado a que el cuerpo no presentaba lesiones externas, terminó de consolidar la teoría de una muerte natural vinculada a su condición previa. Con estas precisiones, la causa queda prácticamente resuelta, llevando tranquilidad a su entorno ante la conmoción inicial que generó el caso.







