El último informe de la ONG Prisoners Defenders reveló una cifra inédita de detenidos por cuestiones ideológicas hasta abril de 2026. El documento denuncia un sistema de violencia estructural que incluye torturas físicas, agresiones sexuales orquestadas por el Estado y amenazas explícitas de fusilamiento contra opositores y sus familias.
La situación de los derechos humanos en Cuba tocó un nuevo piso histórico. Según el relevamiento mensual de la organización Prisoners Defenders, la cifra de presos políticos alcanzó los 1.260, consolidando un récord absoluto de persecución bajo el régimen actual. Solo durante el último mes se sumaron 23 nuevos nombres a una lista que ya no distingue entre artistas, periodistas, deportistas de élite o menores de edad.

Un escenario de tortura y degradación
El informe, al que se tuvo acceso de manera exclusiva, describe un panorama desolador dentro de las cárceles castristas. No se trata solo de la privación de la libertad, sino de una maquinaria de violencia sistemática. La ONG documentó casos de agresiones sexuales utilizadas como método de castigo, muchas veces promovidas por los mismos funcionarios penitenciarios.
Uno de los puntos más alarmantes es el estado de salud de los internos:
- 449 presos presentan patologías graves agravadas por la falta de atención médica y las condiciones de insalubridad.
- 51 personas padecen trastornos mentales severos y están privadas de cualquier tipo de tratamiento psiquiátrico.
Menores en la mira del régimen
La represión no se detiene ante la edad. Actualmente, 14 menores de edad permanecen tras las rejas por motivos políticos. Entre ellos se destaca el caso de Jonathan David Muir Burgos, un adolescente de 16 años con enfermedades inmunológicas que fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad para adultos, desafiando todas las normativas internacionales y medidas cautelares de la CIDH.

En total, la organización estima que unos 35 menores forman parte de las listas de represaliados, mientras que el propio régimen admitió ante la ONU que cientos de niños son enviados anualmente a centros de «formación integral» bajo la órbita del Ministerio del Interior.

Amenazas de muerte y el «fantasma» del fusilamiento
El informe también revela un preocupante aumento en el terror psicológico. Testimonios recogidos en penales de máxima seguridad, como Kilo 8 y Guanajay, coinciden en una advertencia recurrente de los carceleros hacia los disidentes: ante cualquier eventual intervención extranjera, los presos políticos serán los primeros en ser ejecutados.
Figuras públicas como el artista Luis Manuel Otero Alcántara han recibido estas amenazas de muerte de forma directa, en un intento por quebrar la resistencia moral de quienes se oponen al sistema.

El engaño de las liberaciones
Desde Prisoners Defenders calificaron como un «fraude político» los recientes anuncios de indultos por parte del Gobierno cubano. Si bien se publicitó la excarcelación de más de 2.000 personas, el análisis detallado confirma que ningún preso político recuperó la libertad plena.

Muchos de los beneficiados son delincuentes comunes, mientras que los pocos opositores que salieron de las celdas permanecen bajo arresto domiciliario, con vigilancia estricta y la prohibición absoluta de tomar contacto con otros activistas o la prensa independiente. En definitiva, la estructura represiva permanece intacta y el número de detenidos por razones de conciencia sigue en ascenso.








