Los delincuentes, todos de nacionalidad peruana, fueron atrapados en flagrancia por la Policía de la Ciudad mientras simulaban reparar un vehículo. Uno de los imputados ya arrastraba una condena previa a dos años de prisión en suspenso por ejecutar exactamente la misma modalidad delictiva.
Una aceitada banda de estafadores que operaba bajo el ropaje de auxilios mecánicos fue desmantelada en el barrio porteño de Balvanera. Efectivos policiales detuvieron a cinco hombres de nacionalidad peruana, de entre 23 y 48 años, en el preciso momento en que intentaban engañar a un jubilado para cobrarle por un arreglo inexistente y de extrema peligrosidad simulada.
La ingeniería delictiva de esta organización consistía en una modalidad recurrente: interceptar a conductores en plena vía pública, alarmarlos sobre supuestas e inminentes fallas mecánicas en sus rodados y, bajo esa puesta en escena, cobrarles abultadas sumas por repuestos que nunca cambiaban o reparaciones ficticias. En reiteradas ocasiones, además, el ardid servía como distracción para saquear las pertenencias del interior del habitáculo.
El despliegue de la banda y la captura
El procedimiento que terminó con la organización tras las rejas se originó cuando agentes de la División Investigaciones Comunales 3 detectaron movimientos extraños en las inmediaciones de la intersección de General Urquiza y Venezuela. En ese punto, dos sujetos coordinaban señas desde veredas opuestas, mientras un tercer cómplice oficiaba de «campana» hablando por teléfono celular y controlando el perímetro.
Al aproximarse, los investigadores constataron que, a escasos metros, otros dos integrantes de la banda —ataviados con mamelucos de trabajo azules— se encontraban manipulando el auto de un hombre de 75 años. Al percatarse de la aproximación de los efectivos, los falsos operarios intentaron guardar las herramientas a contrarreloj para darse a la fuga, pero fueron rápidamente reducidos y arrestados.
La mecánica del engaño
La reconstrucción del hecho basada en el testimonio de la víctima de 75 años dejó en evidencia la frialdad de los delincuentes. El jubilado relató que los sospechosos lo habían cruzado unas cuadras antes para advertirle, con tono de urgencia, que su auto corría serio peligro por una avería.
Para montar el engaño y darle credibilidad al relato, los estafadores le exhibieron piezas plásticas y metálicas deterioradas, asegurándole de forma falaz que se habían desprendido de una de las ruedas de su propio vehículo. Acto seguido, se ofrecieron de manera «solidaria» a realizar la reparación en el lugar, instancia en la que intervino la fuerza de seguridad. Durante la requisa general, la policía secuestró tres mamelucos, cinco teléfonos celulares, herramientas de mano y el lote de repuestos viejos que utilizaban como utilería para simular los supuestos desperfectos.
Intervención judicial y un reincidente con antecedentes
En el caso tomó intervención la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°20, comandada por el fiscal Martín Donoso Castex, en sintonía con el Juzgado Nacional N°38 a cargo de la jueza Fabiana Palmaghini. Ambas autoridades judiciales convalidaron el accionar policial y ordenaron la detención formal de los cinco implicados bajo la carátula de “tentativa de estafa en flagrancia”, además del secuestro de todos los elementos probatorios.
El dato que generó mayor indignación en los pasillos de tribunales provino del entrecruzamiento de datos de los detenidos. Se constató que uno de los delincuentes, de 46 años, ya había sido apresado a principios de julio del año pasado por cometer exactamente la misma maniobra en perjuicio de un conductor de 56 años. Por aquel antecedente, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°22 lo había condenado a una pena de dos años de prisión en suspenso; una condición de libertad que ahora quedará inmediatamente revocada tras este nuevo golpe frustrado.







