Efectivos policiales irrumpieron en el local bailable «Molly», ubicado sobre Avenida Libertador, tras las reiteradas denuncias de los vecinos por ruidos molestos. El procedimiento terminó con incidentes, trompadas a los uniformados, varios aprehendidos y la inmediata faja de clausura en la puerta.
Hay gente a la que el fin de semana le queda irremediablemente corto, y después están los clientes de un conocido boliche de Capital. Para unas 100 personas, la noche del sábado no terminó a las 5, ni a las 6, ni a las 7 de la mañana; se hicieron las 11:30 de un domingo radiante y ellos seguían adentro a puro ritmo, desafiando las leyes del sueño, de la física y, por supuesto, del Código de Faltas de la provincia.
El operativo cerrojo comenzó exactamente a las 11:28, luego de que ingresaran reiterados llamados a la línea de emergencias 911 por parte de vecinos de la zona, cansados de los ensordecedores niveles de música en plena Avenida Libertador. Cuando los móviles del Comando Urbano se constituyeron en la dirección señalada, descubrieron que no se trataba de un almuerzo familiar ni de una juntada privada, sino de un «after» clandestino con todas las letras funcionando en el interior del boliche bajo el nombre «Molly».
Forcejeos, trompadas y policías heridos
La intervención de las fuerzas de seguridad no cayó nada bien entre los extasiados parroquianos, quienes se resistieron con violencia a que les apagaran las luces y les cortaran la música. Al ingresar la primera patrulla al salón bailable, un grupo de jóvenes recibió a los uniformados a los empujones y golpes de puño, desatando un tumulto generalizado.
El saldo de la inesperada resistencia afectó de forma directa a los primeros oficiales en intervenir: un efectivo de la dotación recibió varios impactos de puño en el rostro, mientras que su compañera de patrulla sufrió las consecuencias físicas de un violento forcejeo en medio de la pista. Por fortuna, y según confirmaron fuentes policiales, ninguno de los dos agentes padeció heridas de gravedad ni marcas visibles de consideración.
Clausura y detenciones masivas en la Comisaría 4ª
Ante el desborde de energía de la multitud y la agresividad de un sector de los asistentes, los policías debieron solicitar apoyo urgente por radio a las demás dependencias. En cuestión de minutos, el boliche de Avenida Libertador quedó completamente rodeado de patrulleros y efectivos adicionales que lograron controlar la situación.
Con el panorama asegurado, el personal de la División Leyes Especiales procedió a la clausura inmediata del establecimiento debido a que se estaba desarrollando un evento público totalmente fuera de regla y fuera de los horarios permitidos por la legislación vigente. El domingo bailable concluyó de forma abrupta con el traslado de varios de los implicados y agresores en calidad de aprehendidos hacia los calabozos de la Comisaría 4ª.
El caso ya se encuentra bajo la órbita de la Justicia provincial. Desde la fiscalía de turno se ordenó de inmediato que los uniformados agredidos sean revisados minuciosamente por el médico legista para certificar formalmente el alcance de las lesiones. Una vez emitido el informe médico con resultado positivo, se radicará la correspondiente denuncia penal por atentado, resistencia a la autoridad y lesiones, bajo la estricta intervención de la UFI Genérica.







