La compañía espacial de Elon Musk ejecuta este martes 19 de mayo una prueba clave desde su base en el sur de Texas para testear la versión más grande, potente y sofisticada del vector de transporte más imponente de la historia. Con una ventana de despegue fijada a las 19:30 (hora argentina), el nuevo modelo alcanza los 123 metros de altura e introduce cambios estructurales drásticos, como el motor Raptor 3, la optimización del anillo de separación y un tubo de transferencia de combustible del tamaño de un Falcon 9. La firma busca validar siete meses de desarrollo continuo y 11 lanzamientos previos para consolidar la nave que la NASA utilizará en la misión Artemis IV rumbo al satélite terrestre en 2028.
La carrera aeroespacial vive una jornada crucial para el futuro de la exploración de espacio profundo. Desde la base Starbase ubicada en el sur de Texas, SpaceX pone en juego su carta más ambiciosa hasta la fecha: el debut operativo de la Starship V3. Se trata de una arquitectura completamente renovada tras siete meses de ingeniería intensiva, donde se revisó cada componente sobre la base de la experiencia recolectada en 11 lanzamientos anteriores, corrigiendo fallas críticas para maximizar la resistencia, fiabilidad y capacidad de carga.
El despegue está programado dentro de una ventana de 90 minutos que se abre a las 22:30 GMT (las 19:30 en la Argentina). El ensayo clínico de este coloso de 123 metros de altura —que supera por 1,5 metros a sus predecesores— no es un ejercicio menor: de su éxito depende el cronograma del programa Artemis de la NASA, el cual contempla a este vehículo específico como la nave oficial para depositar a los astronautas en la superficie de la Luna durante la misión Artemis IV fijada para el año 2028, antes de apuntar los cañones hacia Marte.

Super Heavy: la reingeniería del propulsor más potente del planeta
El núcleo del salto cualitativo de la Starship V3 radica en su planta motriz. Ambas etapas del megavehículo (el propulsor Super Heavy y la nave superior Ship) abandonan los antiguos motores Raptor 2 para incorporar el flamante motor Raptor 3, una evolución que optimiza tanto la eficiencia de quemado como los niveles de empuje bruto. El propulsor de la primera etapa integra un bloque de 33 motores de este tipo, capaces de generar una fuerza superior a las 18 millones de libras en el momento del despegue, consolidándolo como el cohete más poderoso jamás construido por la humanidad.
Sin embargo, las innovaciones en la etapa Super Heavy van mucho más allá de la potencia de sus motores y abarcan rediseños aerodinámicos y logísticos estructurales:
- Reducción y ampliación de aletas: La primera etapa pasa de tener cuatro aletas de rejilla a solo tres. No obstante, cada una de estas nuevas aletas es un 50% más grande que las anteriores y fueron reubicadas de manera estratégica para potenciar la protección térmica en el momento crítico de la separación de las etapas.
- Facilidad de captura en tierra: Estas nuevas aletas incorporan un punto de sujeción inédito y fueron reajustadas en el cuerpo del propulsor con el objetivo de agilizar y facilitar las complejas maniobras de elevación y posterior captura del vehículo mediante los brazos mecánicos de la torre en la base.
- Anillo de separación en caliente: El diseño de esta pieza clave fue optimizado de raíz para quedar completamente integrado en la estructura del propulsor. Al evitar que se desprenda durante la trayectoria de vuelo, la compañía reduce drásticamente los riesgos de colisión y simplifica las tareas de recuperación de la pieza.

Innovación en los tanques y mejoras en la etapa superior Ship
La profundización de la ingeniería de SpaceX también tocó un elemento vital para la fluidez del combustible: el tubo de transferencia que alimenta a los motores. En la Starship V3, este componente fue ampliado significativamente hasta alcanzar dimensiones similares a las del fuselaje de un cohete Falcon 9. Este ensanchamiento permite un flujo masivo de propelente que habilita el encendido simultáneo de todos los motores, garantizando una velocidad y una fiabilidad muy superiores tanto en la fase inicial de despegue como en las delicadas maniobras de aterrizaje vertical controlado.
Por su parte, la etapa superior (denominada Ship) recibió modificaciones estructurales internas de importancia. Los equipos técnicos de la firma de Elon Musk ejecutaron un rediseño completo en la disposición de toda la red de tuberías y el cableado interno para ganar espacio y reducir puntos de falla. Esto permitió la integración de un tanque de combustible de mayor volumen para extender la autonomía, acompañado por una mejora sustancial en el sistema de control de reacción, el cual se encarga de estabilizar y orientar la nave de manera milimétrica una vez que ingresa en el vacío del espacio exterior.







