El lamentable episodio de inseguridad ocurrió en el santuario ubicado en Villa San Agustín. Delincuentes aprovecharon la ausencia de cuidadores para llevarse la urna que contenía las ofrendas en efectivo de los fieles, destinadas al pago de los servicios y mantenimiento del predio. Tras el robo de la caja, la cual poseía un fuerte valor sentimental para la comunidad por haber sido una donación de promesa, los encargados evalúan con profunda tristeza restringir los horarios de apertura y colocar rejas o cámaras de seguridad.
La comunidad católica de Valle Fértil se encuentra sumida en un profundo sentimiento de desolación e impotencia. Un espacio construido con esfuerzo vecinal y destinado a la fe fue blanco de un desaprensivo robo: delincuentes irrumpieron en el oratorio dedicado a San José Gabriel del Rosario Brochero —el «Cura Gaucho»— y se alzaron con la totalidad de la alcancía que resguardaba las donaciones de los promesantes.
El hecho delictivo fue descubierto el pasado domingo por la tarde por Jorge Silva, el vecino que impulsó la creación de este rincón de oración y quien se encarga diariamente de su limpieza y preservación. Según estiman las víctimas, los malvivientes habrían actuado entre la noche del viernes y la jornada del sábado, aprovechando los momentos en que el predio quedaba completamente en soledad.
Un santuario de fe desprotegido en la periferia
El oratorio se localiza sobre la calle Rawson, a unos 500 metros del último conglomerado habitacional de Villa San Agustín, en el trayecto vial que conduce hacia la escuela albergue de la zona. A pesar de la existencia de algunas viviendas en las inmediaciones, la fisonomía semirrural del terreno jugó a favor de los ladrones, ya que ningún residente del sector reportó haber visto movimientos sospechosos o ruidos extraños durante el fin de semana.
La pérdida material impacta de lleno en la economía del santuario. La urna sustraída contenía el dinero que los visitantes aportaban de manera voluntaria, fondos que se destinaban de forma exclusiva a cubrir gastos operativos básicos del espacio religioso, tales como:
- El pago mensual de la factura de energía eléctrica.
- La compra de pintura, productos de limpieza y elementos edilicios para el mantenimiento.
- El valor de una promesa: La estructura física de la alcancía robada había sido confeccionada y entregada de forma artesanal por una vecina de la comuna como una muestra de agradecimiento al Santo, lo que duplica el dolor de los fieles por el valor simbólico de la pieza.
El fin de las puertas abiertas: analizan restricciones de seguridad
El santuario del Cura Brochero tiene una historia reciente y profundamente arraigada en el tejido social vallisto. Fue inaugurado el 25 de abril del año pasado, luego de un intenso año de trabajo colaborativo entre familias del departamento. Con el correr de los meses, se transformó en un polo de turismo religioso, registrando su pico de asistencia masiva cada 16 de marzo, fecha en la que se conmemora la festividad litúrgica del santo y se organizan misas y procesiones.
Cronología del espacio religioso en Villa San Agustín
2024 - 2025: Un año de trabajo conjunto entre vecinos y familiares para edificar el oratorio.
25 de Abril de 2025: Inauguración oficial del predio sobre la calle Rawson.
16 de Marzo de 2026: Celebraciones patronales con alta concurrencia de promesantes.
Mayo de 2026 (Actual): Robo de la alcancía; analizan limitar los horarios de rezo.
Hasta antes del ataque, el oratorio se caracterizaba por permanecer abierto de par en par durante gran parte del día para que cualquier viajero o residente pudiera ingresar libremente a tomar gracia o rezar en silencio. No obstante, frente a este golpe delictivo, la familia Silva reconoció que se encuentran analizando de forma obligada la implementación de severas medidas de seguridad y el cierre bajo llave del recinto, limitando el acceso público a franjas horarias estrictas para evitar futuros episodios de vandalismo.







