El abogado constitucionalista Williams Bascopé asumió la conducción de la cartera laboral en reemplazo del cuestionado Édgar Morales. La Central Obrera Boliviana (COB) ratificó la continuidad de las movilizaciones, mientras parte de su cúpula sindical pasó a la clandestinidad por orden de la Justicia.
Un cambio estratégico en busca de pacificación y diálogo
En una fuerte jugada política orientada a destrabar la severa crisis que atraviesa el país, el presidente boliviano Rodrigo Paz designó este jueves a Williams José Bascopé al frente del Ministerio de Trabajo. El relevo se materializó tras la salida forzada de Édgar Morales, un funcionario cuyo desgaste político era evidente y a quien la Central Obrera Boliviana (COB) le había soltado la mano, desconociéndolo como un interlocutor válido para cualquier negociación desde hacía semanas.
Bascopé, de origen occidental y con un perfil técnico-legal, inició formalmente sus funciones emitiendo un saludo protocolar en idioma aymara. El flamante ministro calificó la gestión que tiene por delante como un «reto muy difícil» debido al clima de alta tensión, pero fue categórico al afirmar que «Bolivia no volverá al pasado», haciendo un llamado explícito a priorizar el consenso por sobre los métodos violentos. A su vez, el mandatario Paz respaldó el nombramiento destacando las condiciones de diálogo de la nueva autoridad y anunció, de forma complementaria, la creación de un Consejo Económico Social para ampliar los canales de consulta con los sectores en conflicto.
Asedio en La Paz y desabastecimiento crítico
La oxigenación del gabinete ministerial se produce en un escenario de máxima complejidad civil y operativa. La sede de gobierno, en la ciudad de La Paz, se encuentra sitiada desde hace semanas debido a rigurosos bloqueos de rutas protagonizados por las facciones más radicalizadas de las organizaciones sociales.
Este corte sistemático de la transitabilidad provocó un escenario crítico en la región, traduciéndose en:
- Un severo desabastecimiento de productos alimenticios básicos de la canasta familiar.
- Falta de insumos médicos esenciales en los centros de salud de las zonas afectadas.
- Pérdida de conectividad vial entre diferentes regiones del territorio nacional.
Pese a los reiterados pedidos de tregua emitidos por el Poder Ejecutivo, la central obrera optó por endurecer sus medidas de fuerza, elevando el tono del reclamo al punto de exigir formalmente la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Ofensiva judicial y dirigentes a la clandestinidad
La disputa escaló también al plano judicial. El fiscal general del Estado, Roger Mariaca, ratificó públicamente que se emitieron órdenes de detención efectivas contra el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, junto a otros 24 dirigentes de la cúpula sindical. Las imputaciones legales corresponden a presuntos delitos penales perpetrados en el marco de las protestas, las cuales ya ingresaron de lleno en su tercera semana de desarrollo ininterrumpido.
Frente al avance de las fuerzas de seguridad, la dirigencia sindical confirmó que su líder, Mario Argollo, tomó la determinación de pasar a la clandestinidad para evitar ser capturado. No obstante, lejos de replegarse, los voceros gremiales advirtieron que la estructura de mando está preparada para resistir la presión de los tribunales. “Agarran a uno, va a estar el siguiente”, sentenció un referente obrero durante la masiva marcha denominada “Unidad y Lucha”, que se movilizó este jueves descendiendo desde la urbe de El Alto hacia el centro paceño. Con las bases movilizadas y firmes en sus demandas, el éxito de la gestión del ministro Bascopé quedará supeditado a su destreza para reconstruir lazos con un sector sindical que, por el momento, rechaza cualquier tipo de tregua.







