Las audiencias en torno al caso de Lucía Rubiño, la adolescente sanjuanina cuya trágica muerte conmocionó a la provincia, sumaron esta semana un capítulo trascendental. Con el desfile de más de seis testigos esenciales en los tribunales locales, el proceso judicial entró en una fase decisiva de producción de pruebas encaminada a reconstruir paso a paso la mecánica del siniestro, la velocidad de los rodados implicados y la existencia de presuntas picadas ilegales en las calles del Barrio Profesional, en Rivadavia.
La Reconstrucción de la Madrugada Trágica
Durante las jornadas consecutivas de esta semana, magistrados, fiscales y los abogados de las partes escucharon atentamente las declaraciones presenciales de jóvenes que estuvieron en el lugar de los hechos, vecinos de las inmediaciones y personal de las fuerzas de seguridad que intervino en los primeros instantes del operativo.
Los testimonios apuntaron a detallar las maniobras realizadas por los dos vehículos involucrados directamente en la secuencia de aquella noche: el Renault Sandero, conducido por el menor de edad implicado, y el Toyota Etios, que estaba al mando de Juan Pablo Echegaray. Estas declaraciones resultan fundamentales para contrastar las versiones contrapuestas presentadas por las defensas técnicas, que buscan deslindar responsabilidades endosando la culpa exclusiva de la colisión o pérdida de control al otro conductor.
Varios de los jóvenes que declararon recordaron la velocidad inusual en una zona netamente residencial, la aglomeración de chicos en las veredas y el impacto fulminante que terminó proyectando al vehículo contra el muro y la reja de la vivienda donde se encontraba resguardada Lucía junto a sus amigos.
El Foco de la Masa Probatoria
El flujo constante de declarantes de estas últimas jornadas permitió al tribunal consolidar diferentes variables analíticas:
- Testigos Presenciales (Jóvenes): Describieron la dinámica grupal previa, la ubicación exacta de Lucía sobre la vereda y las trayectorias visibles de los autos. Su aporte determina el contexto y la total ausencia de riesgo o exposición voluntaria por parte de la víctima.
- Vecinos de la Zona: Aportaron datos sobre ruidos de aceleración extrema compatibles con maniobras imprudentes y conductas temerarias previas en el vecindario.
- Peritos y Efectivos Policiales: Ratificaron las actuaciones iniciales, las marcas y huellas de frenada sobre el asfalto, y los daños mecánicos estructurales observados en los rodados tras el hecho, lo que da sustento técnico-científico a las pericias accidentológicas.
El Laberinto Judicial y la Postura de la Familia
El caso mantiene abiertos diversos frentes de tensión legal en la provincia. Mientras el fuero de menores avanza sobre la responsabilidad directa del conductor menor de edad que embistió la propiedad, la situación procesal del mayor de edad, Juan Pablo Echegaray, sigue siendo objeto de una dura batalla técnica.
Luego de planteos y resoluciones de sobreseimiento en instancias previas, la querella —encabezada por los padres de Lucía, Jorge Rubiño y Belén Montilla— ratificó formalmente su decisión de agotar todas las vías recursivas correspondientes. La familia y sus abogados sostienen con firmeza la necesidad de arribar a una instancia de juicio oral total (plenario) donde toda la masa de pruebas —incluyendo los testimonios vertidos esta semana— sea evaluada íntegramente por un tribunal ordinario, garantizando una resolución transparente frente a la sociedad.
Las audiencias testimoniales continuarán durante las próximas semanas, previéndose la incorporación de nuevas lecturas de informes técnicos, planimetrías espaciales y soportes audiovisuales que terminarán de configurar las pruebas de cargo de un proceso judicial que marca un antes y un después en la jurisprudencia de siniestros viales en San Juan.







