Había recuperado la libertad el pasado 29 de junio tras cumplir dos años de condena. Siete días después, la Justicia penal de San Juan lo sentenció a prisión efectiva por apología del crimen.
La libertad le duró apenas un suspiro. Un hombre que había salido del Servicio Penitenciario Provincial el pasado lunes 29 de junio, tras cumplir una condena de dos años por una causa vinculada al uso de armas de fuego, volvió a quedar tras las rejas este lunes debido a una publicación que realizó en la red social Facebook.
La investigación judicial, liderada por el fiscal Alejandro Mattar, se inició de oficio luego de detectar que el sujeto ofrecía activamente un arma de fuego en la plataforma virtual, detallando sus características técnicas para captar compradores.
Ante el riesgo que implicaba la maniobra, el Ministerio Público Fiscal solicitó de urgencia una orden de allanamiento con el objetivo de secuestrar el armamento y avanzar con la causa. Sin embargo, el procedimiento policial arrojó resultado negativo, ya que el objeto no pudo ser localizado en el domicilio.
Giro en la calificación y condena exprés
Debido a que el arma nunca fue hallada, la Fiscalía modificó la calificación legal durante la audiencia de formalización. El hecho fue encuadrado bajo el delito de apología del crimen, una figura prevista en el Código Penal argentino que estipula penas de hasta un año de prisión.
Finalmente, el expediente se resolvió de manera veloz a través de un juicio abreviado. El acusado admitió su responsabilidad en los hechos y aceptó una pena de un mes de prisión de cumplimiento efectivo.
Según explicó el fiscal Mattar, la modalidad de la pena se debió estrictamente a que el implicado cuenta con antecedentes condenatorios recientes, lo que legalmente le impedía acceder a una ejecución condicional (en suspenso). El funcionario judicial también aclaró que el imputado no poseía ningún tipo de documentación legal sobre armas ni se constató que tuviese conocimientos específicos en la materia.
A solo siete días de haber pisado la calle, el reincidente deberá armar el bolso nuevamente y regresar al Penal de Chimbas para cumplir con su nueva sanción, demostrando la rapidez con la que el monitoreo de las redes sociales puede terminar en una condena judicial efectiva.







