El Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) alertó sobre la falta de controles en el circuito de drogas de uso hospitalario. Aseguran que la tragedia pone de manifiesto una red ilegal de comercialización de sustancias de alta peligrosidad.
La reciente muerte de un médico anestesista —encontrado sin vida en un contexto que sugiere el uso de sustancias de acceso restringido— ha destapado una olla a presión en el sector sanitario. El Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) lanzó una fuerte denuncia pública asegurando que este hecho no es un caso aislado, sino la consecuencia de un «mercado negro» que opera dentro y fuera de las instituciones de salud.
Falta de trazabilidad y controles Desde el gremio explicaron que sustancias como el fentanilo, el propofol y diversos derivados de la morfina, que deberían tener un seguimiento estricto «de la fábrica al paciente», terminan desviándose hacia canales informales.

«Existen baches legales y falta de auditoría en los stocks hospitalarios que permiten que estas drogas salgan del circuito oficial», señalaron fuentes sindicales.
El peligro de las «drogas de diseño» caseras La denuncia no solo apunta al robo de insumos, sino también a la facilidad con la que profesionales y particulares acceden a estas drogas para fines no terapéuticos. El sindicato advierte que la mezcla de estas sustancias con otros componentes está generando una crisis de adicción silenciosa en el sector salud, donde el estrés laboral actúa como detonante.
Pedido de intervención urgente Tras el fallecimiento del profesional, el SAFYB exige a las autoridades de Salud y a la ANMAT un endurecimiento de los controles:
- Digitalización total de las recetas de drogas de alto riesgo.
- Auditorías sorpresivas en farmacias hospitalarias y clínicas privadas.
- Protocolos de salud mental obligatorios para personal con acceso a sustancias críticas







