Ocurrió en Bariloche, donde un conductor fue interceptado tras realizar maniobras peligrosas en plena zona urbana. El test de alcoholemia superó los 3.00 g/l, excediendo el límite de capacidad del dispositivo técnico. El vehículo fue retenido y el chofer inhabilitado.
Una situación que pudo terminar en tragedia tuvo lugar en el barrio El Frutillar, en San Carlos de Bariloche. Un camionero que circulaba bajo un estado de ebriedad extrema fue sacado de circulación por la policía luego de que varios testigos alertaran al 911 sobre las maniobras erráticas y peligrosas que realizaba el pesado vehículo en la vía pública.
Personal de la Comisaría 42° logró interceptar el camión en la esquina de Crucero General Belgrano y Huincaleo. Al hacer descender al conductor, quien iba acompañado por otra persona, el estado de intoxicación era evidente. Sin embargo, la sorpresa mayor se la llevaron los efectivos al momento de realizar el test de alcoholemia.
Un registro que rompió la escala
Al soplar la boquilla, el dispositivo no logró arrojar un número final preciso debido a que la concentración de alcohol en sangre del sujeto superaba los 3.00 g/l, cifra que marca el tope de medición de los alcoholímetros estándar utilizados en los operativos. Según trascendió, el nivel de alcohol era tan elevado que el aparato simplemente dejó de marcar, dejando en claro que el hombre conducía al borde de un colapso físico.
Ante la gravedad del cuadro y el riesgo inminente para la seguridad vial, las autoridades procedieron de inmediato a la retención preventiva del camión. Asimismo, se aplicaron las sanciones correspondientes que incluyen una fuerte multa económica y la inhabilitación inmediata del conductor para manejar cualquier tipo de vehículo.
Antecedentes de irresponsabilidad al volante
Este caso no es aislado en la región del Sur. Recientemente, en la ciudad de Cipolletti, se registró un episodio de similares características donde un motociclista también «rompió» el alcoholímetro al superar los 4.00 g/l. Estos hechos reavivan la preocupación por la falta de conciencia al volante, especialmente cuando se trata de conductores profesionales a cargo de vehículos de gran porte que, en ese estado, se transforman en verdaderas armas letales.







