La justicia sanjuanina dictó una pena de 6 meses de prisión de cumplimiento condicional para un trabajador rural que fue denunciado por un grave episodio en perjuicio de una menor. El hecho ocurrió mientras la niña se encontraba en las inmediaciones de la propiedad donde el hombre realizaba sus tareas. El fallo incluye una prohibición estricta de acercamiento a la víctima.
Un hombre de ocupación chacarero fue condenado en las últimas horas tras ser hallado culpable del delito de exhibiciones obscenas agravadas. El caso, que tramitó bajo el sistema de Flagrancia o mediante un juicio abreviado (según los tiempos procesales), llegó a su fin con una sentencia que, si bien no implica la cárcel efectiva por el momento, deja al imputado con antecedentes penales y bajo un régimen de vigilancia estricto.
El hecho que originó la denuncia tuvo lugar días atrás, cuando una niña de 8 años fue sorprendida por el accionar del hombre. Según el relato que consta en la causa, el sujeto aprovechó un momento de vulnerabilidad para mostrarle sus genitales, lo que provocó el inmediato pedido de auxilio de la menor y la posterior intervención de sus familiares.
Los detalles de la condena
La justicia determinó que el acusado deberá cumplir con las siguientes reglas de conducta para mantener su libertad condicional:
- Pena de 6 meses: No irá a prisión a menos que cometa un nuevo delito o incumpla las restricciones.
- Prohibición de acercamiento: No puede acercarse a la víctima ni a su domicilio bajo ninguna circunstancia.
- Tratamiento psicológico: Se le impuso la obligatoriedad de someterse a pericias y tratamientos específicos.
Protección de la integridad
Desde el entorno judicial destacaron la importancia de la celeridad en este tipo de causas donde hay menores involucrados. La declaración de la niña mediante el sistema de entrevista videograbada (Cámara Gesell) fue una pieza fundamental para que los fiscales pudieran acreditar la materialidad del hecho y la autoría del chacarero.
El fallo genera un precedente sobre la tolerancia cero ante conductas que atenten contra la integridad y el pudor de menores de edad, especialmente en ámbitos donde la comunidad suele estar más expuesta por la naturaleza del trabajo rural. La identidad del condenado se mantiene bajo reserva para evitar la identificación secundaria de la víctima.







