El estallido, presuntamente vinculado a una fuga de gas, provocó el colapso parcial de una estructura. Los equipos de rescate trabajaron a contrarreloj entre las ruinas y confirmaron el fallecimiento de dos adultos y un menor de edad.
Una jornada de terror se vivió este lunes tras la explosión de un inmueble que dejó un saldo trágico y una escena de devastación total. El estruendo, que se escuchó a varias cuadras a la redonda, fue seguido por el derrumbe de parte de la edificación, atrapando a varios residentes bajo toneladas de ladrillos y hormigón. Tras intensas horas de búsqueda, los servicios de emergencia confirmaron la peor noticia: el hallazgo de tres cuerpos sin vida, incluyendo el de un bebé.
Rescate desesperado entre los restos
El operativo de seguridad movilizó a varias dotaciones de bomberos, personal de Defensa Civil y brigadas de perros especializados en la búsqueda de personas. Los rescatistas trabajaron de forma manual en los puntos más críticos para evitar nuevos derrumbes. «Se trabajó con extrema cautela para localizar a quienes estaban desaparecidos», informaron fuentes del operativo, mientras el personal del SAME asistía a otros heridos que lograron ser rescatados con vida de entre los escombros.
La hipótesis de una falla en el gas
Si bien las pericias definitivas llevarán tiempo, la principal línea de investigación apunta a una acumulación de gas en una de las unidades del edificio. Vecinos de la zona aseguraron haber sentido un fuerte olor a gas momentos antes del estallido que destruyó tabiques y voló techos. Peritos de la Policía y técnicos de la empresa proveedora del servicio trabajan en el lugar para determinar si hubo una falla en las instalaciones o una negligencia específica.
Conmoción y asistencia a los damnificados
La zona permanece cercada y varios edificios linderos debieron ser evacuados por precaución ante posibles fallas estructurales. Mientras tanto, equipos de psicólogos y asistentes sociales brindan contención a los familiares de las víctimas y a los vecinos que perdieron todo en cuestión de segundos. El hecho reabre el debate sobre el mantenimiento de las instalaciones de gas en edificios antiguos y la necesidad de controles más rigurosos para evitar tragedias de esta magnitud.







