Ángel Emanuel Acosta Sarmiento, el empleado de una estación de servicio en 9 de Julio que montó una «bicicleta financiera» millonaria, acordó un juicio abreviado. A pesar de la magnitud del fraude, recibió 3 años de prisión en suspenso.
La maniobra era tan simple como efectiva:
El Gancho: Ofrecía a grandes transportistas descuentos de entre el 10% y 15% en combustible.
La Condición: El pago debía ser estrictamente en efectivo, evitando así las transferencias bancarias a las cuentas oficiales de la empresa.
El Engaño: Para dar apariencia de legalidad, el vendedor entregaba recibos oficiales de la firma MAXFA, pero el dinero nunca ingresaba a la caja de sus patrones.
Según la investigación de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, a cargo del fiscal Eduardo Gallastegui, Acosta aplicaba una contabilidad paralela. Utilizaba el dinero de las nuevas ventas para «tapar» los huecos de las anteriores, una bicicleta financiera que se mantuvo a flote entre julio de 2025 y marzo de 2026.
El esquema se derrumbó cuando un empresario del transporte, al recibir un reclamo por una deuda millonaria que juraba haber pagado, presentó los recibos firmados por Acosta. Allí saltó la alarma.
- $306 millones de perjuicio directo a la firma MAXFA.
- $76 millones de un solo cliente transportista.
- Varios hechos menores con montos de entre $7 y $12 millones cada uno.
Pese a que la fiscalía estimó que, en un juicio común, la pena podría haber superado los 20 años de cárcel por la acumulación de delitos (defraudación por administración fraudulenta en siete hechos), la defensa de Acosta logró un acuerdo.
La jueza de garantías Gloria Chicón homologó el juicio abreviado con las siguientes condiciones:
Pena: 3 años de prisión de cumplimiento condicional (no va a la cárcel).
Inhibición de bienes: Se le prohibió disponer de su patrimonio por el mismo término.
Libertad inmediata: Tras estar detenido desde el 23 de abril, el «futbolista-estafador» abandonó la celda y regresó a su domicilio en Santa Lucía.
Aunque la condena queda firme en su prontuario, el sentimiento de los damnificados es de indignación, ya que el responsable de un agujero de 401 millones de pesos dormirá hoy en su propia cama.







