El conocido delincuente de 27 años fue interceptado por la Policía en la zona de Carpintería tras intentar escapar a pie por los descampados. Al ser requisado, los uniformados descubrieron que caminaba con proyectiles de tres calibres distintos y un costoso botín que no pudo justificar. Terminó en el calabozo sumando una nueva causa por amenazar de muerte a los efectivos.
Una recorrida preventiva de rutina por el sur de la provincia terminó sacando de circulación a un peligroso malviviente que ya era intensamente buscado por las autoridades. Efectivos de la Subcomisaría Castro lograron meter tras las rejas a un joven de 27 años que, lejos de mantener un perfil bajo ante la Justicia, caminaba por la vía pública cargado con municiones vivas y un pesado botín de origen ilegal.
El procedimiento se desencadenó en las inmediaciones del lateral de Ruta Nacional 40 y Ruta Provincial 295, en pleno corazón de la Villa La Costa, en la localidad pocitana de Carpintería. En ese sector, la patrulla policial divisó a un sujeto en actitud sospechosa. Al frenar para identificarlo, el sistema informático de la fuerza arrojó luz sobre su identidad: se trataba de un delincuente de apellido Zalazar, alias “El Culín”, quien registraba un pedido de captura activo por el delito de tentativa de hurto.
Persecución en el descampado y «cartón lleno»
Al verse acorralado y notar que los policías ya sabían quién era, «El Culín» jugó su última carta: intentó escapar corriendo con todas sus fuerzas hacia el este de la Ruta 295. De todos modos, la aventura le duró apenas unos minutos, ya que los uniformados le salieron atrás y lo interceptaron a los pocos metros en medio de un descampado.
Cuando los efectivos de la Subcomisaría Castro le realizaron el palpado de urgencia por seguridad, se llevaron la primera sorpresa pesada de la jornada al descubrir que el sospechoso llevaba encima un verdadero arsenal de proyectiles listos para ser disparados:
- 3 municiones calibre 38 mm.
- 1 munición calibre 9 mm (de uso policial).
- 5 municiones calibre 32 mm.
Sin embargo, el combo delictivo de Zalazar no terminaba ahí. El joven llevaba consigo un estuche de guitarra colgado a la espalda. Lejos de transportar un instrumento musical, «El Culín» utilizaba la funda como pantalla para camuflar una importante cantidad de herramientas eléctricas profesionales de primeras marcas, de las cuales no pudo acreditar procedencia ni propiedad: una amoladora Dewalt, un taladro y un atornillador inalámbrico Makita (con su cargador y batería), un juego de puntas, un extensor magnético, un tubo de llave y hasta un termo de metal.
Violencia y amenazas de muerte
Al verse totalmente acorralado y con el botín secuestrado, el detenido mostró su peor versión. Lejos de calmarse, Zalazar comenzó a agredir verbalmente a las autoridades y les profirió graves amenazas de muerte directas a dos de los policías que realizaban el procedimiento de detención.
Tras el violento episodio en el descampado, el delincuente fue trasladado de inmediato a los calabozos de la sede policial. Los objetos y las balas quedaron secuestrados bajo sospecha de un robo reciente en las fincas de la zona, mientras que «El Culín» quedó formalmente vinculado a un nuevo legajo judicial bajo la órbita de la UFI Flagrancia, imputado por el delito de amenazas agravadas.







