Un violento episodio de celos ocurrido durante un encuentro familiar en el barrio Feliberto derivó en la detención de un hombre tras un operativo cerrojo de la Policía de San Juan. El agresor atacó físicamente a su compañera y a la hermana de esta cuando intentó intervenir. Tras darse a la fuga en motocicleta, fue localizado por los uniformados y quedó a disposición de la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) CAVIG. La Justicia resolvió otorgarle una suspensión de juicio a prueba, por lo que zafó del penal pero deberá cumplir un estricto régimen de conducta que incluye 70 horas de trabajos comunitarios y una orden de restricción de acercamiento.
Lo que estaba planificado como una reunión familiar de fin de semana en el departamento San Martín mutó en una tensa escena de violencia de género y un posterior despliegue policial. El hecho se desencadenó el pasado sábado 16 de mayo, cerca de las 9:20 de la mañana, en el interior de una vivienda ubicada en el barrio Feliberto, donde compartían un encuentro una pareja, la hermana de la mujer y su respectivo compañero.
La calma del desayuno se quebró cuando el ahora imputado le pidió a su pareja salir al patio exterior del domicilio para dialogar a solas. De acuerdo con lo asentado en el expediente judicial, la conversación viró rápidamente hacia reproches de índole personal y fuertes planteos de celos, elevando la hostilidad y los gritos en cuestión de minutos.
Ataque, forcejeo y fuga en moto
La situación pasó de la violencia verbal a la agresión física en plena vía pública:
- La agresión principal: En medio de los insultos, el agresor acorraló a la víctima y la tomó con firmeza del cuello. Tras un forcejeo desesperado, la mujer logró zafarse de la sujeción y dar unos pasos hacia atrás, pero el hombre intentó abalanzarse nuevamente sobre ella para continuar con el ataque.
- Intervención familiar: Al escuchar el escándalo, la hermana de la denunciante salió en su defensa e interpuso su cuerpo para frenar la arremetida. Lejos de calmarse, el sujeto inició un forcejeo con su cuñada, propinándole un violento empujón que la hizo perder el equilibrio y caer pesadamente contra el suelo.
- La huida: Tras percatarse de la gravedad de la situación, el sospechoso corrió hacia su motocicleta, la puso en marcha y escapó a toda velocidad del barrio.
Inmediatamente, una de las afectadas se comunicó con la línea de emergencias 911, radicó la alerta y brindó a las frecuencias policiales las características fisonómicas del atacante, junto con los datos específicos del rodado en el que huía. Con esa información, las patrullas de la jurisdicción activaron un operativo cerrojo por los distritos vecinos.
Persecución y detención en un domicilio
La búsqueda dio sus frutos un par de horas más tarde, cuando una de las comisiones policiales divisó la motocicleta buscada estacionada en la vereda de una vivienda particular. Los agentes se entrevistaron con el propietario del inmueble, quien colaboró de forma inmediata: autorizó el ingreso de los uniformados a la propiedad y les indicó que el sospechoso se encontraba oculto en una de las habitaciones traseras, facilitando su detención sin que mediara resistencia.
Por su parte, la víctima fue trasladada de urgencia a la sede de la UFI CAVIG (Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género), donde fue contenida por el equipo interdisciplinario y evaluada por un médico legista. Los peritajes médicos forenses constataron la existencia de lesiones físicas de carácter leve compatibles con los mecanismos de compresión en el cuello y los tironeos denunciados.
El fallo judicial: probation y reglas de conducta
Al no registrar antecedentes condenatorios previos de gravedad, el Ministerio Público Fiscal y la defensa del acusado acordaron la aplicación de una suspensión de juicio a prueba (conocida comúnmente como probation) por el plazo de un año, medida que fue homologada por el juez de Garantías interviniente en la causa.
Si bien el agresor evitó ser trasladado al Servicio Penitenciario Provincial de Chimbas, la resolución judicial le impuso un severo paquete de reglas de conducta que, de ser incumplidas, reactivarán de forma automática el juicio penal ordinario:
Las obligaciones impuestas por el Tribunal: El condenado deberá cumplir de manera obligatoria 70 horas de tareas comunitarias no remuneradas en instituciones públicas, realizar una reparación económica simbólica en favor de la damnificada y acatar una prohibición absoluta de acercamiento a menos de 200 metros de la víctima, lo que incluye la restricción de entablar cualquier tipo de contacto telefónico, vía redes sociales o proferir actos de perturbación directos o indirectos.







